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miércoles, 15 de marzo de 2017

CÓRDOBA Y JEREZ. EL PORQUÉ DE UN HERMANAMIENTO

    Corría el año 1325, cuando el ejército musulmán quiso enfrentar en batalla a la ciudad de Jerez de la Frontera para volver a retomar la ciudad. Ciudad que pertenecería a la corona de Castilla desde 1231. En el dicho año, los valerosos hombres de Jerez salen a combatir a los benimerines que estaban cerca de la Dehesa de Martelilla, y que contaban con un mayor número de soldados en comparación a las tropas jerezanas. La contienda se denotaba desigual y la derrota era segura, pero aquellos valerosos soldados no cejarían en su empeño de defender las lindes de la ciudad jerezana. 

    Mientras que las tropas jerezanas se dirigían al campo de batalla. Con la ciudad prácticamente indefensa, en el silencio de la noche se escuchó un grito -"Córdoba por Jérez". Un nutrido grupo de soldados cordobeses llegaron al rescate sin haber sido llamados, a sabiendas de que en una ofensiva musulmana, la ciudad de Jerez podía caer de nuevo en manos islámicas. Estos cordobeses, exhaustos por el largo viaje decidieron proseguir su marcha al campo de batalla, rehusando el descanso ofrecido por las buenas gentes de la ciudad. 

    Con la batalla aún por determinar, pero con las tropas jerezanas en clara desventaja, llegaron los cordobeses al campo de batalla para enfrentar con sus armas a los benimerines. Jerezanos y cordobeses combatieron juntos, como hermanos, y lograron expulsar por siempre toda esperanza de recobrar estas tierras. Desde entonces, y con la Virgen de la Merced como testigo, tanto cordobeses como jerezanos se juraron hermandad por siempre. 

     La hermandad entre ambas ciudades fue tan buena que en un sinfín de ocasiones la ciudad de Córdoba representó en las Cortes a la ciudad de Jerez de la Frontera, e incluso llegando a votar de manera conjunta alguna propuesta. Por este motivo, en el año 1964 la ciudad de Córdoba le regaló una réplica del caballo de la plaza del potro a la ciudad de Jerez.

     Y este es el motivo del hermanamiento entre ambas ciudades, mucho antes incluso de la existencia de las hinchadas de fútbol. Así que si alguna vez vais por Jerez de la Frontera y paseáis por sus calles, pasaros por la plaza de Belén y allí podréis contemplar esta réplica del potro. 

      

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