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miércoles, 15 de marzo de 2017

CÓRDOBA Y JEREZ. EL PORQUÉ DE UN HERMANAMIENTO

    Corría el año 1325, cuando el ejército musulmán quiso enfrentar en batalla a la ciudad de Jerez de la Frontera para volver a retomar la ciudad. Ciudad que pertenecería a la corona de Castilla desde 1231. En el dicho año, los valerosos hombres de Jerez salen a combatir a los benimerines que estaban cerca de la Dehesa de Martelilla, y que contaban con un mayor número de soldados en comparación a las tropas jerezanas. La contienda se denotaba desigual y la derrota era segura, pero aquellos valerosos soldados no cejarían en su empeño de defender las lindes de la ciudad jerezana. 

    Mientras que las tropas jerezanas se dirigían al campo de batalla. Con la ciudad prácticamente indefensa, en el silencio de la noche se escuchó un grito -"Córdoba por Jérez". Un nutrido grupo de soldados cordobeses llegaron al rescate sin haber sido llamados, a sabiendas de que en una ofensiva musulmana, la ciudad de Jerez podía caer de nuevo en manos islámicas. Estos cordobeses, exhaustos por el largo viaje decidieron proseguir su marcha al campo de batalla, rehusando el descanso ofrecido por las buenas gentes de la ciudad. 

    Con la batalla aún por determinar, pero con las tropas jerezanas en clara desventaja, llegaron los cordobeses al campo de batalla para enfrentar con sus armas a los benimerines. Jerezanos y cordobeses combatieron juntos, como hermanos, y lograron expulsar por siempre toda esperanza de recobrar estas tierras. Desde entonces, y con la Virgen de la Merced como testigo, tanto cordobeses como jerezanos se juraron hermandad por siempre. 

     La hermandad entre ambas ciudades fue tan buena que en un sinfín de ocasiones la ciudad de Córdoba representó en las Cortes a la ciudad de Jerez de la Frontera, e incluso llegando a votar de manera conjunta alguna propuesta. Por este motivo, en el año 1964 la ciudad de Córdoba le regaló una réplica del caballo de la plaza del potro a la ciudad de Jerez.

     Y este es el motivo del hermanamiento entre ambas ciudades, mucho antes incluso de la existencia de las hinchadas de fútbol. Así que si alguna vez vais por Jerez de la Frontera y paseáis por sus calles, pasaros por la plaza de Belén y allí podréis contemplar esta réplica del potro. 

      

miércoles, 8 de marzo de 2017

REPRESALIADAS Y OLVIDADAS.

    " Si dura fue la guerra, más dura fue la post-guerra" es una frase que habré oído decir a mi abuela tantas veces como día tiene el año, y es que no cabe duda de que en aquellos tiempos de hambre y penuria se les hizo la vida imposible a los vencidos, pero más dura aún se les hizo a las mujeres que en su derecho de igualdad fueron duramente castigadas y vejadas simplemente por el hecho de ser mujeres y alejarse del canon de mujer que la dictadura ordenaba.

    Este post está dedicado a ellas, a todas las mujeres que lucharon, e incluso dieron su vida por creer en un mundo más justo, por ayudar a los más desfavorecidos a costa, incluso, de su propia vida. Sirva como dato, que en Córdoba (tanto capital como provincia) hay un total de 500 casos de casos de represión contra mujeres, esta cifra, en palabras del espectacular artículo las pasionarias de Córdoba, escrito por Carmen Jiménez, se vería brutalmente superada si se conocieran todos los datos de aquellas mujeres desconocidas que sufrieron tal represión.

    Destacaré algunas de ellas, las cuales me pareció que demuestran perfectamente el abuso y la inquina que sufrieron estas mujeres durante los años que duró la contienda bélica y la post-guerra. En primer lugar, reseñar la figura de Ricarda Ana Cobacho Cañete, una mujer humilde que dedicó su vida a la enseñanza de los más pobres. Se ganó la enemistad de la Guardia Civil cuando luchó vehementemente por unos terrenos, los cuales se destinarían a un colegio en lugar de un cuartel como estaba previsto. Estando en Jauja, (pedanía que pertenece a Lucena) siguió su labor docente, y era víctima del acoso de un Guardia Civil, Ricarda denunció este hecho y el guardia civil fue trasladado. Este, nunca olvidaría tal ofensa y cuando estalló la contienda volvería a por Ricarda, la cual nunca quiso abandonar ni su posición ni su pueblo. La docente sería arrestada, purgada con aceite de resino, rapado el pelo y obligada a hacer un paseillo que era común en todos los rincones de aquella España. Su cuerpo sin vida fue encontrada cerca del arroyo.

    Antonia Fernández Serván, miembro del PCE en Córdoba y concejal del Ayuntamiento de la ciudad, después de las elecciones de febrero de 1936. Este hecho le marcó para siempre, y le llevó a una vida de vejaciones constantes por ir a huelgas y manifestaciones, algo que sólo estaba destinado para los hombres. Su conducta poco femenina, dentro de los cánones del régimen la llevó a prisión durante varios días. Tuvo que huir de Córdoba y nunca más se supo de ella. Mismo camino recorrió María Ortega Aguallo, fichada, vejada y torturada por asistir a manifestaciones y huelgas (incluyendo la de 1934) donde llegó incluso a entorpecer la circulación en la electromecánica. 

    Y aunque no es de la capital, pero si debo de hacer mención al menos de Laura Contreras Fernández, conocida como la segunda pasionaria, quien representaría en 1937 a Córdoba en la I Conferencia Nacional de Mujeres Antifascistas. Ella era una maestra de escuela, natural de Villaviciosa. Fue encarcelada durante tres años por escupir al paso del ejército golpista. Tuvo que trabajar como institutriz pues se le prohibió la docencia, pero a menudo, se le podía ver dando clases a los más desfavorecidos. 

    Podría seguir dando ejemplos, pero no acabaría nunca. La mujer fue siempre vejada, ultrajada de las peores maneras imaginables, y todo por el simple hecho de ser mujer y no dedicarse a sus labores, por reivindicar un mundo más justo, más igual y por alejarse de los cánones establecidos.  Se le purgaba con aceite de resino, se le rapaba el pelo y se le humillaba constantemente, estas mujeres que dieron su vida en algunos casos, por desgracia, no serán recordadas. No veréis sus nombres en calles o esculturas que las representen. No se harán homenajes que honren su memoria, y muchas de ellas seguirán en las cunetas a las que un día fueron arrojadas. Por eso, este post va dedicado a ese inhumano número de represaliadas y olvidadas mujeres luchadoras que hicieron de su vida, una lucha constante para un mundo mejor. 

     

    

domingo, 8 de enero de 2017

LOUIS PEGAU. ORIGEN DEL "PEGO" CORDOBÉS.

Cuando sales fuera de Córdoba, irremediablemente te llevas contigo tu forma de hablar. Esto no es algo que guardes en un cajón y no lo uses mientras estás fuera. Y seguramente, al mantener alguna conversación con alguien de fuera de Córdoba le soltaste "esto es un pego", a lo que obviamente te contestarían "¿ehh? ¿pego? ¿eso qué es?. A lo que acto seguido, le vendrías con la definición de pego: bobada, disparate, tontería....

Bien, pero al igual que muchas expresiones y palabras que sólo se dicen en Córdoba, Pego tiene un porqué, un pasado histórico que nos transporta hasta el origen de la palabra misma, y el porqué sólo lo decimos aquí y no en otra ciudad más.

Esta vez, desde No Solo la Mezquita viajamos hasta la Córdoba del siglo XIX, época en la que un francés llamado Louis Pegau se afincó en la ciudad. Este hombre, uno de los más cultos de la ciudad, especialista en muchas disciplinas, entre ellas, la aeronáutica. Pero esta pasión la llevo al punto que se obsesionó. En los círculos más destacados de la sociedad cordobesa del momento, Pegau no hacía nada más que hablar sobre lo fascinante que fue para la sociedad francesa el primer vuelo tripulado, lo bonito de volar en globo y quería convertirse en el primer hombre en volar en globo en Córdoba.

Tras varias semanas de preparación, por fín, Pegau tiene listo su globo, muchos artesanos habían trabajado en ello, los jardines de la Merced, el lugar indicado para tal hazaña estaban preparados para recibir al primer hombre que volaría sobre la ciudad, y según cuentan las crónicas, unos 30.000 cordobeses y cordobesas se disponían expectantes para ver tal proeza. (hay que tener en cuenta que durante el siglo XIX la población cordobesa apenas sobrepasaba los 40.000).  

Con todo listo, y la gente impaciente, el globo aún no había cogido suficiente calor para emprender el vuelo, por lo que el bueno de Louis empezó a explicar el principio de Arquímedes para hacer amena la espera, pero pasaron los minutos, las horas y el globo seguía sin despegar, y aquellos cordobeses y cordobesas que antes estaban expectantes ahora estaban aburridos, y como es lógico, empezaron a abandonar el lugar.

Desde aquel entonces, en la capital cordobesa, cuando algo no funcionaba, no servía para nada o era una estupidez se empezó a decir, "mira como lo del Pegó", degenerando en nuestro "pego" actual. Así que cada vez que algo os parezca un pego, acordaros del pobre Louis Pegau, un adelantado a su tiempo que intentó pasar a la Historia de la ciudad por un motivo y acabó pasando por otro.

viernes, 15 de julio de 2016

SAN ACISCLO Y SANTA VICTORIA. ENTRE LA LEYENDA Y LA REALIDAD

   
Son muchos los cordobeses y foráneos que se equivocan al distinguir entre los patrones de la ciudad y su ángel custodio. San Rafael no es y nunca fue el patrón de Córdoba, sino que este título recae en San Acisclo y Santa Victoria. Y aunque es bien conocida la leyenda de San Rafael quizás es menos conocida la de nuestros Santos Patrones.

    Según nos cuentan los antiguos escritos, Acisclo y Victoria nacieron a comienzos del siglo III, cuando la conquista romana había finalizado y empezaba el proceso de romanización de todas los ciudades conquistadas. Estos dos personajes, hermanos, nacieron en la Puerta del Colodro, quedando a una temprana edad huérfanos y al cuidado de una matrona que los educaría en el santo temor de Dios.

    La leyenda cuenta como por ese entonces, cuando la fama de los hermanos empezaba a incomodar a los romanos llegó a la ciudad el pretor Dión, quien publicó un edicto amenazante sobre quienes no cumplieran el culto a los dioses romanos. Acisclo y Victoria fueron llevados hasta el pretor y comenzó un severo interrogatorio donde los jóvenes hermanos no sólo no se retractaban de su fe y sus acciones sino que acometían con valentía. 

    La tortura a la que fueron sometidos fue cruel y desproporcionada, en primer lugar, tras el ingreso a prisión, Acisclo fue torturado mediante azote con varas y Victoria mediante la introducción de puntas de acero en plantas de los pies. Como los hermanos seguían manteniendo la actitud arrogante, fueron condenados a morir en la hoguera. Estos entraron alegres al fuego haciéndose la señal de la cruz, pero por milagro divino salieron ilesos de las llamas. 

    Tras estos hechos, el pretor romano mandó arrojarlos al río colgándoles al cuello grandes piedras de molinos. La leyenda nos dice que no sólo no se ahogaron, sino que caminaron por encima de las aguas. La siguiente tortura que Dión ordenó realizar sobre Acisclo y Victoria fue la de atarles a una rueda con garfios que al girar sobre una hoguera desgarraría y despedazaría sus cuerpos a la vez que lo abrasaban, pero el artilugio falló, el fuego se apagó y los hermanos siguieron con vida.

   Finalmente, ya cansado y enfadado Dión mandó violar primero y asaetar después a Victoria, mientras que a su hermano Acisclo lo mandó degollar y descuartizar. De esta manera los hermanos murieron, siéndoles otorgado el título de mártires y desde entonces patrones de la ciudad de Córdoba. En el triunfo de San Rafael que se encuentra en la Puerta del Puente se puede ver los dos santos mártires portando las armas con las que murieron, siendo ligadas desde entonces a su iconografía.

    Pero.... ¿qué hay de cierto en la leyenda? ¿qué debemos de creernos?. Para empezar, el proceso de romanización fue mucho más temprano de lo que la leyenda nos dice, si es verdad que en zonas cántabras esto apenas sucedería, en Córdoba especialmente esta romanización se llevó de manera más temprana y rápida. No debemos de olvidar que el emperador Augusto ya nombró a Córdoba con el status de Colonia Patricia (esto no hubiera sido posible sin una romanización). 

   Si bien, la mayor controversia que existe entre la realidad y la leyenda es la propia existencia de Victoria. El primero en pronunciarse, José María de Mena Calvo, recoge en el Boletín de la Real Academia de Córdoba en el año 1994 los escritos del historiador eclesiástico Ángel Fábregas Grau. En estos escritos, Fábregas Grau realiza un estudio que pone en duda la existencia de la hermana de Acisclo, tras estudiar unas inscripciones mozárabes donde se menciona a Acisclo pero no hay ningún rastro de Victoria. Además, apoya su teoría en que en la obra de San Eulogio no se menciona a Victoria en su lista de mártires cordobeses. Además, en el calendario que el obispo Recismundo realizó en el año 961 hace mención a San Acisclo pero no a su hermana. 

    Con estas evidencias documentales de que Victoria no existe, ¿cómo es que llega a nosotros la leyenda popular de los dos hermanos mártires? Para responder a eso debemos de mirar hacia el siglo XVI, cuando tras las obras de la iglesia de San Pedro se hace el descubrimiento de unas inscripciones donde se interpreta de forma errónea y de ese modo se dio vida a Victoria como hermana de Acisclo en lugar de la Victoria de Acisclo.

      Sea como fuere, desde entonces, en el devenir popular de la ciudad de Córdoba ha pasado como que Acisclo y Victoria son los santos patrones de la ciudad, mártires que procesaron la fe cristiana en un momento de persecución muy dura como la fue la de Diocleciano, instigando valor a los cristianos que de una manera u otra lucharon por sus creencias. Si bien, ya se tiende a ver como que la figura de Victoria no existió y que el Santo Mártir fue tan sólo Acisclo.




jueves, 23 de junio de 2016

¿QUIÉN VIVIÓ AQUÍ? LA CASA PALACIO DEL BAILIO

Situada en la cima de la cuesta que recibe su mismo nombre, se encuentra esta Casa-Palacio, hoy reconvertida en parte Biblioteca viva de Al-Andalus, en parte Hotel el Bailio. Muchos son los cordobeses que pasan diariamente por sus puertas sin conocer nada o poco sobre su Historia. ¿Quién habitó este palacio?, ¿de dónde recibe el nombre?, ¿Qué secretos esconde?.

La Casa del Bailio empieza con el linaje de los Señores de Aguilar, marqueses de Priego por aquel
entonces. Este primer linaje que aterriza en este espectacular enclave llega de la mano de Pedro Nuñez de Herrera, hijo bastardo de Alfonso Fernández de Córdoba,  VI señor de Aguilar. Y aunque se tratase de un hijo bastardo, este fue totalmente reconocido, dotándole de una línea nobiliaria propia. Este linaje y el patrimonio dotado por el padre le permitió participar en la última fase de la reconquista granadina, en Nápoles junto al Gran Capitán, y contra los otomanos, batallas que le dieron fama y un sustento económico que lo capacitó para ir adquiriendo poder, siéndole otorgado el papel de Bailío de Lora del Río, nombre por el cual esta casa recibe el nombre, habiendo obtenido ya el hábito de la Orden de San Juan.

Pero un momento, no todos deben de saber ¿qué es un Bailío?, pues bien, haciendo un breve inciso, un Bailío, es un cargo público, considerándose como el administrador real de un territorio determinado, en este caso, Pedro Núñez de Herrara lo era de Lora del Río.

A Pedro Nuñez de Herrera, además del citado título administrativo, también se le encomendó los Yébenes y el título de Gobernador de Trípoli. En general, debido a la influencia familiar y las donaciones pertinentes, el Gran Bailío de Lora consiguió tener un poder económico tan grande que hizo crecer su rama familiar de forma sublime. Esto le valió para que esta rama de los Córdoba perdurara durante generaciones. 

Es interesante el linaje que dejó Pedro Nuñez, pues su hijo Alfonso fue procesado dos veces por la Inquisición, debido a los embrujes de las famosas Camachas de Montilla. No obstante, gracias al linaje de este, Alfonso Férnandez de Córdoba y Aguilar, que fue transmitido por línea varonil, comenzará un entresijo de políticas matrimoniales que irán otorgando a esta casa un sin fin de dueños que perdurará durante varios siglos. En primer lugar, la anexión del linaje de la Casa de Fontanar, y ya metidos en pleno siglo XVII, el linaje de los Henestrosa, que tras su disolución, pasó a estar en la Casa de los Teba, fruto de la cual los Bailío acabaría convirtiéndose en nobleza señorial.   





viernes, 26 de febrero de 2016

TOPONIMIA. EL ORIGEN DE LA AVENIDA DE LAS OLLERÍAS

Desde este blog queremos inaugurar una nueva sección, los topónimos de nuestras calles, ¿Cuál es su origen? ¿Conocemos de donde vienen los nombres en las calles donde vivimos? ¿Quién es ese que figura ahí? ¿Qué hizo por Córdoba para merecer una calle?. Pues bien, estoy seguro que muchos no conocen el origen de los nombres de nuestras calles, y para ponerle remedio a este asunto, poco a poco iremos esclareciendo este tema. 

En el post de hoy quería empezar con un lugar muy conocido por todos los cordobeses, la Avenida de las Ollerías. No lo hago por nada especial, ni siquiera vivo aquí, pero me pareció que ya que su nombre se remonta a varios siglos atrás, era un buen comienzo.

Pues bien, el nombre se remonta a las tiendas de las ollerías, que por aquel entonces estaban concedidas en exclusiva al cabildo catedralicio por parte del rey Alfonso X en 1281, y dando nombre a esta calle desde fines del siglo XIV.  Por aquel entonces, esta calle iba desde el Caño Quebrado hasta la puerta de la Alcaicería de los paños. 

Cuando me refiero a tiendas de ollerías, no debeis de imaginaros ollas tal cual, esto se refiere a la cerámica, el uso de vajilla echa con barro, pudiendo hacerse cualquier utensilio que sirviera para la vida cotidiana, o bien también para el comercio o la artesanía.

El número de tiendas dedicadas a la  venta de ellas fue en un principio de diez, pero con el aumento de la demanda de objetos de barro, a finales del siglo XIII e inicios de la centuria siguiente, fue autorizada por Fernando IV en 1304 la ampliación de este número a quince. Posteriormente, ya en el siglo XV, Enrique IV al haberse incrementado el número de olleros en la ciudad permite que el deán y cabildo catedralicio puedan abrir cinco o diez tiendas más en la collación de Santa María (actualmente el entorno de la Mezquita), continuando ellos con el monopolio de este sector económico.

Este topónimo perdurará durante toda la Baja Edad Media, pero se perdería en el tiempo ya que su nombre fue renombrado en varias ocasiones, destacando el nombre de Avenída Obispo Adolfo Pérez, nombre que perduraría hasta finales del siglo XX. Actualmente recuperó su antigua nomenclatura. 

Bien, ya he cumplido el objetivo de este post, pero no acabaría del todo contento si lo dejara en este punto. Ya sabemos de dónde proviene el nombre de la concurrida avenida, ya sabemos desde cuando se conoce así a la calle, pero... ¿y antes?, ¿qué ocurre en esta zona antes de esto? habrá veces que no sepa responder a esta pregunta, bien porque en el archivo no halla nada, ni en los libros y la arqueología no nos de tampoco la respuesta, pero este no es el caso.

Gracias a los trabajos en arqueología, en el pasado se descubrieron una serie de hallazgos que nos esclarecen lo que pudo pasar más allá del siglo XIII en esta zona de la ciudad. En época romana este lugar fue usado como necrópolis, Esta necrópolis romana conectaba perfectamente con la que se encontró en el número 14 de la misma calle, esta necrópolis debió desaparecer en el momento en el que la vía que pasaba por aquí fue usado como un camino secundario.  Además las excavaciones han encontrado lo que pudo ser una mezquita de barrio en lo que era el arrabal oriental de la muralla perteneciente a la axerquía. Esta mezquita data de época almohade. También se han encontrado hornos dedicados a la creación de cerámica de época musulmana por lo que no es de extrañar viendo cómo al final este desempeño es el que ha perdurado durante la etapa Bajomedieval.







miércoles, 28 de octubre de 2015

EL ARCO DEL PORTILLO. ¿DESINTERÉS O DEJADEZ?

      Como licenciado en Historia y amante del patrimonio en general (y del cordobés en particular) no dejo de alarmarme cada vez que veo un trozo de nuestra historia abandonado, y prácticamente destruido. Ejemplos no faltan por desgracia en la ciudad: tenemos Cercadillas, el Alminar de San Juan, entre un largo etcétera. Dentro de este etcétera incluyo el Arco del portillo, el protagonista de este post.

El arco del portillo antes del derrumbe de la casa
     Para quienes aún se pregunten ¿qué es el arco del portillo? o ¿qué importancia tiene? (tanto para
los lectores cordobeses como foráneos). El arco del portillo, cuyo nombre real era conocido como Portillo de Corvache, comunicaba la collación de Santa María con la de San Nicolás de la Ajerquía. Después de la reconquista, era conocido como el postigo de los Descalzos, debido a que estaba frente al monasterio de San Francisco. Ubicado en la muralla orienta islámica, separaba la Villa de la Ajerquía a finales del siglo XIV. En el año 1703 se llevaría a cabo una reforma que ensancharía la parte inferior.

     Hasta aquí todo correcto, pero debéis conocer que la muralla oriental islámica, esta muralla que separaba la Medina de la Ajerquía era una muralla romana, es decir, una muralla con más de de 22 siglos de antigüedad (si contamos desde la llegada de los romanos hasta la actualidad).

     
Se aprecia la herramienta sofisticada que emplearon

Dicho esto, ahora debo de poneros en antecedentes. En el año 2013, una vivienda anexa al arco del portillo había colapsado, la Semana Santa estaba próxima y a ciertos sectores le corría un poco de prisa que esa casa fuera derribada lo antes posible. No voy a entrar en debate sobre si se debió de hacer la cosa rápida o lenta, si hubo o no hubo presiones de un sector o de otro, pero digamos que ni los medios fueron los adecuados, ni las herramientas las debidas, ni mucho menos que el personal fuera cualificado (me sigo negando a creer que un arqueólogo supervisara tal obra o que diera el visto bueno a tal desfachatez). La cuestión es que debido a esto el arco del portillo quedó en un lamentable estado, parte de la muralla romana fue vapuleada, y la medida extraordinaria y lúcida del Ayuntamiento fue ponerle un apuntalamiento provisional (si, ya sabemos que cuando dicen provisional es hasta lo que dure), pero con la promesa (inexistente) de que se llevaría a cabo una restauración.

Así está en estos momentos
     Pues bien, hace apenas un par de semanas, aproximadamente, el tabique de protección del solar se vino abajo, el arco que había quedado en el vacío, sin la protección centenaria de su muralla, ha dejado al Arco al borde del derrumbe. No olvidemos que el Portillo es PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, si eso de lo que estamos orgullosos todos los cordobeses, y políticos, pero estos lo dicen con la boca chica, porque luego a la hora de cuidar el patrimonio parece que se les olvida.

     La situación es la siguiente: Derriban una casa, eliminando además parte de la muralla romana a la que estaba sujeto el arco del portillo; simplemente apuntalan la zona (de forma provisional) y dicen que es un paso seguro, se reabre el trafico personal, pero nadie asegura de que algún día el portillo se derrumbe, empieza a desestabilizarse. 

    Ya nos hemos llevado un susto con este suceso de hace semanas, poco a poco voy viendo cómo este patrimonio cordobés va decayendo. Me pregunto yo ¿esto es desidia por parte de los políticos? ¿es dejadez? ¿pretenden restaurarlo alguna vez? ¿van a dejar que se caiga entero? Ya se han cargado la muralla romana, y parece que a nadie le importa, el arco está cayendo, y al parecer tampoco importa, pero ojo, que somos Patrimonio de la Humanidad y es por la Mezquita, no señores no, la Mezquita es nuestro gran aliciente, nuestro buque e insignia si queréis decirlo así, pero Córdoba tiene Historia por todos lados, no debemos ni olvidar ni esperar a que desaparezca para  recordarlo.

     Espero vuestras opiniones al respecto. 

 

lunes, 17 de agosto de 2015

PORQUE TAMBIÉN EXISTEN MUJERES CORDOBESAS QUE HICIERON HISTORIA

¿Dónde estaban las mujeres mientras se fraguaban las civilizaciones, mientras que surgían nuevas
Maruja Cazalla
religiones y nuestra ciudad (así como el resto del globo terráqueo) iba evolucionando? Muy sencillo, haciendo la Historia, haciendo evolucionar a la humanidad, porque no nos engañemos, sin el fundamental papel de la mujer no existiríamos, no habría Historia. Ya está bien de seguir con esta idea arcaica de que la Historia es sólo de hombres, pues siempre ha habido una mujer que ha hecho Historia y que ha hecho (en el caso de Córdoba) que la ciudad sea lo que hoy día es.

Paseando por Córdoba, puedes ver diferentes esculturas, algunas religiosas y otras laicas, de personajes históricos desde Roma hasta la actualidad, pero hay que fastidiarse, sólo un par de esculturas cuya impronta está relacionada con el sexo femenino (la correspondiente a los patios y el supuesto homenaje a la mujer cordobesa) pero, ¿acaso no existen ilustres mujeres cordobesas que hicieron historia? ¿Dónde quedaron Maruja Cazalla, Josefa Segovia, o Amelia la gitana entre otras? ¿acaso no se merecen un reconocimiento mucho mayor que el mero nombre de una calle?

Desde la favorita del sultán Zahara, hasta la bella Wallada, la mujer cordobesa siempre ha estado sometida en época musulmana a mera sirviente del hombre, sin darle importancia al papel que la mujer islámica desempeñó en una sociedad totalmente machista. No hay que olvidar que Wallada fue una de las más ilustres poetas de la época, al igual que lo fue antes Aixa.

Bellísimas fueron las obras de María Feliz de Cueto y Enriquez de Arana, Juana Martín Manzano, Inmaculada Montero, o Isabel Carrasquilla, cuyas obras no difieren de grandes artistas como Julio Romero. 

Otras personalidades femeninas como
Manuela Díaz
Manuela Díaz Cabezas o Pepita Pepiño fueron guerrilleras en la lucha contra el franquismo, personalidades que lo dieron todo por un mundo más justo, pero que han pasado por la memoria colectiva cordobesa sin pena ni gloria (pero a lo que a mi respecta, hicieron una labor grandiosa por los derechos y libertades de todos).

María Álvarez Benito obtuvo la medalla de Andalucía por la lucha contra el cáncer de Mama, María Blanca de Lucia Ortíz fue pionera farmacéutica, desmostando que CUALQUIER trabajo puede ser desempañado por mujeres y hombres por igual.

Estas son un pequeñísimo ejemplo de mujeres que hicieron Historia, mujeres que de verdad se merecen todos nuestros respetos. En futuros post entraré en profundidad en muchas de ellas, para que las conozcamos mejor, y esperar desde aquí que este nuevo gobierno que ha entrado en la ciudad haga algo por ellas y les presente un tributo que se merecen.

martes, 11 de agosto de 2015

CURIOSIDADES: EL PRIMER SEMÁFORO EN CÓRDOBA

   Los primeros semáforos se usaban en las vías ferroviarias para avisar del tránsito de trenes en la vía, pero fue John Peake Knight, quien, en diciembre de 1868 tuvo la idea de instalar el primer semáforo, y como no, fue en Londres. Pero sin embargo, como ya sabéis, aquí en España todo llega años más tarde, y precisamente en Córdoba, este peculiar objeto,actualmente maldecido por muchos y odiado por otros fue instalado a finales de 1956 (treinta años después del primer semáforo español y casi un siglo desde aquel semáforo de Londres).

     Este primer semáforo fue instalado en el cruce de la avenida del Generalísimo (hoy conocida como Ronda de Tejares) y la avenida de Gran Capitán. Instalación llevada a cabo por el taller de Antonio Mármol, que se ubicaba en la calle Blanco Belmonte. Por aquel entonces, los bordillos donde se encontraban estos semáforos estaban pintados con la publicidad de CERVEZAS EL ÁGUILA. 

       En realidad, más que para regular la circulación de coches, el semáforo regulaba la circulación de peatones, ya que por aquellos tiempos era raro ver una afluencia de coches, siendo estos muy escasos en una ciudad tan chica como lo era Córdoba.

      Inmediatamente después, se instalaría un segundo semáforo, situado en la calle Morerías. 49 años después, la ciudad ha evolucionado, ha crecido y ahora los semáforos se encuentran por doquier, personas como nuestros padres o nuestros abuelos aún tendrán en su memoria el recuerdo de la llegada de estos peculiares objetos, de la instalación de paneles luminosos, de los que, hoy día, no se puede comprender la circulación sin ellos. Si echamos la vista atrás, y cogemos como referencia aquel año de 1956 podremos ver y estar orgullosos de cómo la ciudad evoluciona a pasos agigantados.

martes, 23 de junio de 2015

QUIEN FUE... CIPRIANO MARTÍNEZ RÜCKER

      Ahora que llega el verano siempre apetece pasear por lugares frescos, cuya sombra nos proteja, aunque de forma somera, de los latigazos que el Sol nos aflige. Si esto nos lleva a los Jardines de la Agricultura, conocido popularmente como "los Jardines de los Patos", seguramente nos encontremos ante el busto de un personaje prácticamente desconocido. Bajo el busto, aparece un nombre Martínez Rücker, ¿Quién fue este personaje? ¿Qué hizo por la ciudad para merecer una obra dedicada a su nombre? PUES DESDE NO SÓLO LA MEZQUITA TE LO VAMOS A CONTAR.

      Cipriano Martínez Rücker nació en Córdoba en el año 1861, es considerado uno de los más


importantes compositores del romanticismo español. De joven, Martínez Rücker realizó estudios musicales en Madrid, siguiendo sus estudios en países como Francia, Italia, Alemania y Portugal. Prefirió una vida austera en Córdoba a los grandes lujos que le esperaban en Madrid, donde hubiera triunfado de sobremanera.

       En Córdoba, realizó una gran labor pedagógica en la Escuela Provincial de Música, ejerciendo labores de Director. En 1902 fundó el conservatorio cordobés, centro del que sería Catedrático de Armonía y Composición, a la vez que realizaba labores como Director. Dos años más tarde fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

       Entre sus obras destacan las obras para Piano "Bocetos Líricos" o "Melodías Orientales"; obras de orquesta "Adiós a Boabdil" o "Serenata andaluza"; y ensayos " La música de Wagner", "A través del Arte".

      Cipriano Martínez Rücker murió en el año 1924 tras años de lucha de una terrible enfermedad, siendo inaugurada un año después de su muerte una escultura en los Jardines de la Agricultura (obra la cual me refiero al principio del post). Y si algún día, paseando nuevamente por el entorno de la Mezquita, buscando el fresco que ofrece la calleja del Pañuelo os encontráis en la "renombrada" calle Martínez Rücker nº6, fijaros en el cartel que indica su lugar de nacimiento, la casa que lo vio crecer y convertirse en el gran personaje que fue (aunque hoy día, esa casa es un Restaurante de comida árabe)

      En conclusión, esta es la vida de un magnífico hombre, considerado uno de los mejores, tanto de su tiempo como en la actualidad, y por desgracia, un gran desconocido para muchos cordobeses. Esta es su historia, así la he contado. Espero que os guste y que disfrutéis. Si tenéis alguna sugerencia de algún otro personaje o rincón de la ciudad hacedlo llegar vía facebook en nuestra página.

lunes, 20 de abril de 2015

¿CUIDAMOS NUESTRO PATRIMONIO?

        El buen tiempo se va aproximando, los turistas no dejan de venir a nuestra ciudad, y día tras día me pregunto si de verdad los cordobeses sabemos lo que tenemos, si lo cuidamos y respetamos. Por suerte o por desgracia el turismo es la fuente de ingresos de la mayor parte de la población cordobesa: hoteles, restaurantes, guías, agencias de viajes, restauradores, historiadores, tiendas, espectáculos... prácticamente todo gira alrededor del turismo. Debemos de hacer que nuestra ciudad prospere, y no podemos esperar a que aquellos que nos gobiernan hagan algo por ello, porque me han demostrado que esto del patrimonio y la historia les trae sin cuidado. Pienso que somos los cordobeses de a pie los que debemos de dar el primer paso.

       Es necesario bien poco para darse cuenta de que por desgracia, una vez más los cordobeses sólo se vuelcan en la ciudad si hay algún evento importante, véase la candidatura para la Capital Europea de la Cultura en el año 2016, la Copa Davids, o el reciente Flamenking. Pero la realidad es mucho más triste, cuando se trata de cuidar lo nuestro, de proteger la Historia de nuestra ciudad, nosotros le damos la espalda a Córdoba, y así, lo siento, pero no podremos evolucionar ni como ciudad ni como ciudadanos. No hasta que nos demos cuenta de lo que tenemos. Ya basta de estar peleándonos por si la Mezquita es de la iglesia o no debe de serlo, primero debemos de cambiar otras muchas cosas, y una de ellas es el comportamiento hacia nuestro legado.

        El Casco Histórico en su conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural, Córdoba Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1994 por la UNESCO. Sólo hace falta dar una pequeña vuelta para darse cuenta de que no está ni mucho menos bien cuidado. Repito, si esperamos a que el Ayuntamiento haga algo mal vamos, debemos ser los primeros en protegerlo. Da vergüenza ajena ver esculturas con graffitis, Monumentos Históricos como el Alminar de San Juan rebozado en basura, pintadas en calles emblemáticas como la calle de la Hoguera. No nos damos cuenta pero en el año 2014 se ha invertido más de 228.000 euros en limpiar y restaurar monumentos. Imaginarse la cantidad de cosas donde se pudo haber invertido ese dinero. La triste verdad es que no respetamos nada, podemos tirar basura en medio de la naturaleza como arrojarla en un monumento, pintar una escultura como una calle histórica. 

         Pocos sois los que lo leeréis (bienvenidos sois y tendréis mi gratitud eterna) algunos supongo que no compartiréis mi desasosiego, pero espero encender una chispa que se propague tan rápido y nos ayude a reflexionar que tipo de sociedad somos que permitimos destruir un legado histórico que nos dejaron culturas como la romana, la visigoda, islámica y judía. 

lunes, 13 de abril de 2015

DESASTRES DE LA NATURALEZA. LOS TERREMOTOS

        Grandes terremotos diezmaron a las grandes civilizaciones de la Historia, no podemos ignorar que en Córdoba también sucedieron y en menor medida pero también dejaron su impronta en la ciudad. Ni mucho menos podemos comparar los terremotos que han sucedido a lo largo de la historia con los más viles y destructivos que dejaron en la nada a grandes ciudades, pero sí hay varios que marcaron el terror en los rostros de los cordobeses.
      
         Se debe de empezar haciendo referencia al primer gran terremoto que las evidencias arqueológicas han dejado huella, el terremoto acaecido en la época romana, cuando la ciudad gozaba del estatus de Colonia Patricia y estaba viviendo una de sus mejores etapas. En el siglo III (aproximadamente entre el 250 y el 275) tras el estudio del teatro romano de Córdoba se ha podido conocer que durante esta fecha cronológica la ciudad vivió el terror que produce un gran terremoto. Este terremoto dejó una impronta de 8 metros de longitud y 0,2 cm de anchura en el edificio de estudio (el teatro). Esto dejó claro que este terremoto tuvo grandes repercusiones llegando a dañar multitud de edificaciones, incluyendo el acueducto y la red hidráulica de la ciudad. Como consecuencia, el abandono sistemático de edificios como el Circo, el Teatro, el Templo de Claudio Marcelo fueron degenerando en la ciudad un abandono paulatino de la importancia que había tenido hasta entonces.

              El 9 de octubre de 1680 se produjo en Málaga uno de los peores terremotos sucedidos en el sudeste andaluz, tal fue la magnitud que las propias crónicas cordobesas lo recogieron, siendo sus consecuencias prolongadas hasta la capital (aunque aquí no recibiera daños, si es cierto que en Cabra, Lucena o Priego de Córdoba, a 75 kilómetros del epicentro si se tuvieron consecuencias estructurales en murallas y edificios).

              Considerado como el terremoto de peores consecuencias ocurrido en la Península Ibérica, e
l terremoto de Lisboa, ocurrido el 1 de noviembre de 1755 a las 10 de la mañana tuvo graves consecuencias en la ciudad cordobesa. Las crónicas recogieron este suceso debido a la gran magnitud del mismo. Si es verdad que no hubo que lamentar muertos, tan sólo una herida, una niña a la que se le cayó una imagen de Santa Inés en el convento del mismo nombre. Sin embargo, si se anotaron importantes destrucciones en los edificios, siendo los barrios de Santa Marina y San Lorenzo los que acapararon las peores consecuencias. Las torres del campanario de ambas iglesias quedaron diezmadas, siendo tal su estado que el corregidor prohibió el acceso a los carros por dichas zonas y el desalojo de las viviendas próximas. En la Mezquita, algunos muros se resquebrajaron, los cuerpos superiores quedaron en tal mal estado que tuvieron que ser derribados para no causar posibles un posible desplome. Del Convento de San Francisco, fue el altar y la capilla mayor los que sí se llegaron a desplomar, Del Convento de Santa Catalina se resquebrajaron algunos sillares de las paredes, al igual que del Convento de la Encarnación, el cuál tuvo a posteriori que reparar su fachada. 

            Registraron también las crónicas el terremoto de 1821, el cual se llegó a sentir tanto en la capital como en la provincia, pero del que no hubo que lamentar daños, ni materiales ni físicos. Otra cosa fue lo que sucedería sesenta años después, el 25 de diciembre de 1884, el conocido como Terremoto de Andalucía, el cual, con una escala de 6,3 Ritchet, devastó Granada y se dejó sentir en el resto de Andalucía. Córdoba, que donaría 55.592,89 pesetas (de aquella época) también sufrió algún daño en sus inmuebles, siendo el más destacado el desplome de la torre de San Lorenzo.

              Los terremotos de 1930 y 1951, este último con una duración de 15 segundos, abarcaron la mitad sur de España, los daños materiales fueron muy grandes, produciéndose el hundimiento de varios edificios. El caos recorrió las calles de la ciudad y el miedo se vislumbró en la mirada de cada cordobés.

                La Tierra se mueve, las placas tectonicas también, y la colisión entre ellas son las que generan estos seísmos. Por suerte el epicentro de estos seísmos no ha tenido origen alguno en la ciudad, por suerte los más devastadores de los que Córdoba ha presenciado no se cobraron ninguna vida. Estos han sido los más sentidos, pero es cierto que han existido más, tal y como sigue ocurriendo en la actualidad, esperemos no sentir ninguno tan fuerte que el miedo se apodere de nosotros.
            

jueves, 19 de marzo de 2015

CÓRDOBA, LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA CIUDAD

      Córdoba siempre ha sido una ciudad en constante expansión. Si echamos la vista atrás y se pudiera ver el trazo de aquel asentamiento Turdetano que se encontraba en la Colina de los Quemados, nos sorprendería la expansión sufrida por la ciudad, siendo esta una Córdoba totalmente irreconocible.

     De aquel poblado íbero tan sólo nos queda el recuerdo de aquellos que estudiamos con profundidad nuestras raíces. Un legado histórico que hoy día duerme bajo las pisadas de aquellos que caminan sobre el circuito del Parque Cruz Conde. Son pocos los vestigios históricos que nos quedan de aquellos tiempos, la gran mayoría de ellos tras los muros que forman el Museo Arqueológico de la ciudad. 
La Córdoba Turdetana


      La ubicación del poblado estaba próxima a uno de los vados del río, siendo esta condición indispensable para la instalación de las casas, formadas según nos ha mostrado la arqueología por muros de cantos rodados unidos a barro y con la techumbre vegetal. La dimensión del poblado sería de más de 50 hectáreas.

      Tras la derrota de los cartagineses en la batalla de Ilipa en el año 206 a.C Roma empezará a fijarse en las tierras que rodean al Valle del Guadalquivir, y en especial en Corduba, el nombre que recibía el asentamiento Turdetano afincado en estas tierras, pero no será hasta el año 169 a.C cuando el Pretor Marco Claudio Marcelo fundará, sobre un anterior asentamiento militar la ciudad, situado a escasos metros del poblado íbero.  

      Con 47,6 hectáreas, la nueva urbe romana, ubicada en la colina más alta de la actual ciudad fue considerada desde el primer momento de su existencia como la capital de la Hispania Ulterior, hecho que nos muestra la importancia que esta ciudad tuvo respecto a Roma. Esta primitiva ciudad romana, en convivencia con el poblado íbero poco a poco fue creciendo en importancia y en demografía, pues aquellos habitantes del antiguo asentamiento fueron despoblando éste, abandonándolo poco a poco e ingresando en la ciudad que fundó aquel Pretor romano hace tiempo. 

      Tras la victoria de Cayo Julio Cesar en el conflicto civil que le enfrentó a Pompeyo, el nuevo Dictador de Roma mandó arrasar la ciudad cordobesa debido a que los ciudadanos tomaron partido en favor del derrotado, las consecuencias fueron devastadoras, 20.000 cordobeses fueron asesinados y la ciudad destruida, pero esto no frenó el auge de Córdoba, que tras volver a levantarse siguió siendo de gran importancia para el Imperio Romano. La ciudad sufriría un nueva evolución, un crecimiento demográfico que concluiría con la expansión de las murallas y el ensanchamiento de la ciudad.

La Córdoba romana del siglo I

       En época musulmana, las viejas murallas de la ciudad se encontraban en un estado lamentable, siendo estas reconstruidas durante el turbulento suceso de la guerra civil que dio paso a la llegada de los reinos Taifas. Tiempo después, tras el progresivo acercamiento de los reinos cristianos, los musulmanes vieron la emergente necesidad de ampliar el recinto amurallado de la ciudad, protegiendo los arrabales anexos que por aquel entonces se encontraban extramuros. De esta manera la ciudad quedaría dividida en dos partes: el recinto primigenio, denominado como Madina; y por otro lado el nuevo recinto amurallado, conocido como Axerquía.
       Tras la conquista de la ciudad por parte de las tropas cristianas comandadas por Fernando III en el año 1236 se mantienen y restauran las murallas, siguiendo con la distribución de Madina y Axerquía, pero dividiendo la ciudad en catorce collaciones; siete en la medina y otras siete en la axerquía. Cada una de las collaciones estaría respaldada por una iglesia que sería la que le daría nombre. Con el confinamiento de la población judía en el Alcázar Viejo durante los conflictos de 1391 se tuvo la necesidad de repoblar la Judería, por lo que se creó la collación bajo la advocación de San Bartolomé, figurando como tal desde 1410.


      Durante la Edad Moderna, las murallas sufren pocos cambios, son notables las aperturas de nuevas puertas como la Puerta establecida en la Cuesta de Luján en el siglo XVI, sirviendo esta de paso entre la Villa y la Ajerquía. Esta puerta fue abierta por el corregidor Hernando Pérez de Luján, de ahí el nombre, en el año 1531. La puerta de Andújar, tras hundirse una de las torres anexas en el mismo siglo XVI fue trasladada a la calle Muñices dándole un aspecto más gótico. Y por último, la conocida como Puerta Nueva, que se realizó expresamente para recibir la llegada del rey Felipe II.

         A mediados del siglo XIX la muralla perdió su utilidad, tanto en su función militar como en su función aduanera. A partir de ese momento, tanto las murallas como las puertas fueron destruidas progresivamente. La primera puerta en caer fue la Puerta del Rincón en el año 1852 y la última la Puerta de Osario en 1904. Tan sólo nos queda el vestigio histórico de la Puerta de Almodóvar como recuerdo de tiempos pasados, donde romanos y musulmanes entraban y salían de la ciudad por ella. Respecto a las murallas, tampoco nos queda mucho recuerdo, tan solo el lienzo de muralla que recorre la calle Cairuán, la muralla de la Huerta del Alcázar y la que recorre la Ronda del Marrubial. 

Recuerdo de lo que fue la Puerta Osario









lunes, 24 de noviembre de 2014

EL CEMENTERIO PROTESTANTE DE CÓRDOBA.

         Los cordobeses de cierta edad conocerán este tema de sobremanera, pero quizás muy pocos jóvenes tienen constancia de que en Córdoba hubo un cementerio para protestantes, y que este cementerio estaba situado en la actual glorieta que está situada entre la gasolinera GALP y el Barrio del Naranjo, y de hecho, esta glorieta recibe el nombre de Duncan Shaw en honor al percusor de este cementerio protestante.

         
¿Quién es Duncan Shaw? pues Duncan Shaw fue un empresario escocés que vino a Córdoba  en 1840 en busca de las riquezas de Sierra Morena, en calidad de joven perito de minas. Fue fundador del Círculo de la Amistad, dueño de una fábrica de plomo (en la actual Chinales) y precursor de la línea de ferrocarril que se empezaría a gestionar en la ciudad, es decir, uno de los hombres más influyentes de la época.

         Esta posición social del empresario escocés lo llevaron a escribir varias cartas al Diario Córdoba pidiendo una libertad y un respeto del culto protestante, estamos en enero de 1869, pero no sería hasta unos años más tarde cuando la polémica respecto a este tema volvió a salir a la luz pública. 

          En 1871 murió un niño, Rafael Campillo, el primer miembro de la recién comunidad de protestantes cordobeses, y ante la negativa de la Iglesia cordobesa de dar sepultura al niño en el cementerio de San Rafael (donde estaba estipulado su sepelio). Este hecho marcó a Duncan Shaw construyendo un anexo de su fábrica de plomo y creando allí el primer cementerio protestante de la ciudad cordobesa con el beneplácito del gobernador civil.



             Este cementerio soportaría a duras penas los estragos de la Guerra Civil siendo destruido y abandonado en su totalidad en el año 1969, cuando el, por aquel entonces, Alcalde de Córdoba Antonio Cruz Conde trasladaría las maltrechas y expoliadas tumbas a un anexo en el Cementerio de San Rafael, donde perduran hoy día.

martes, 21 de octubre de 2014

¿QUIEN VIVÍA AQUÍ? EL PALACIO DE LOS MEDINA SIDONIA

  Hace tiempo escribí sobre las Casas Solariegas existentes en Córdoba
(http://nosololamezquita.blogspot.com.es/2013/08/las-casas-solariegas.html). Una de estas casas está situada en la calle Rey Heredia Nº13, es facil de reconocer por su fachada frontal de arcos de medio punto, y sobre la cual, se puede ver un escudo de armas, que nada tiene que ver con el de sus dueños originales.

          Una vez situados ante tan majestuoso símbolo de poder, tanto para el cordobés que desconozca la historia de la casa, como para aquel turista que pretende perderse ante las maravillas que las calles de la Judería esconde, quizás se pregunte, ¿quién vivió allí? La respuesta, aunque sencilla, esconde una gran historia. Esta casa fue en su día el Palacio de los Medina Sidonia.

         
Árbol genealógico hasta Enrique de Castilla por la rama materna
Debemos remontarnos a la época de la reconquista de Córdoba, año 1236, y hacer una breve recopilación desde entonces para que se entienda mejor la importancia de este lugar. Fernando III el Santo hace un repartimiento de la ciudad entre aquellos nobles que ayudaron a reconquistar la ciudad. El 24 de julio de 1237 lleva a Domingo Muñoz el Aladid a recibir un palacete árabe que el rey Santo bautizó como Casas Altas. Domingo, sin embargo, donaría estas casas a su hija Doña Oragilda, cuando esta se casó con Fernán Nuñez de Temez,

            A finales del siglo XIII este antiguo palacio árabe perteneció a Alfonso Fernández, (hijo de Fernán Alfonso y Urraca González, y nieto de Fernán Nuñez de Temez y Oragilda Muñoz) y a su esposa Constanza Álvarez. Tras la muerte de Alfonso Férnandez y su esposa sin descendencia, el palacio pasó de nuevo a Fernán Alfonso, quien lo donó a su hija Juana Fernández.

             Juana Fernández se casó con Gómez Férnandez, segundo Señor de Santa Eufemia teniendo de ese enlace una hija, María Gómez Carrillo, que se casó con Alfonso de Sousa, Alcalde mayor de Córdoba, heredando de esa forma el palacio conocido como Casas Altas.Y es aquí cuando el nombre de Casas Altas cambiará a Palacio del Duque, y posteriormente a Palacio del Duque de Medina Sidonia porque este Palacio mudéjar del siglo XIV, perteneció a Enrique de Castilla, Primer Duque de Medina Sidonia, Conde de Cabra entre otros títulos.

            Este Enrique de Castilla es el hijo bastardo de Enrique II de Castilla y la dama cordobesa Juana de Sousa, nacido en el año 1365, el cómo y el donde se conocieron es algo que se desconoce, pero si se sabe que Juana de Sousa fue la hija de Vasco Alfonso de Sousa, y María Gómez Carrillo. Este sería el segundo hijo de esta relación extramatrimonial.

A la izquierda está el escudo de Enrique de Castilla
         En 1380 recibiría el título de Duque de Medina Sidonia, siendo este el primero de tan noble casa, y debido a los vínculos maternales que le unían a la ciudad de Córdoba, estableció aquí su residencia. Poco se sabe de la vida de este hijo bastardo, entre lo que se conoce destaca su escudo de armas, una evolución del escudo de los Sousa, y nada tiene que ver con el blasón que se encuentra en la fachada principal del hogar. El tema de que muriera sin descendencia hacer ver la posibilidad de que los genealogístas de la época no le dieran importancia a la vida de este hijo.

         
Sin embargo, se sabe que tras su muerte sin descendencia en 1404 la herencia recayó sobre su madre Juana, y una vez muerta ella en 1442, el palacio mujéjar paso a formar parte de la rama Sousa, a favor de su sobrino Juan Alfonso de Sousa y su mujer Isabel Fernández, hasta que en 1569 la propiedad (que por aquel entonces ya estaba dividida entre la casa nº9 y la casa nº15) fue vendida a Don Diego Lopez de Haro, (Diego de Haro y Portocarrero primer Marqués del Carpio) y permaneció ligada a esta casa hasta el año 1590, cuando fue vendida Rodrigo de Armenta, dando pie a la estancia a una nueva estirpe nobiliaria cordobesa. El escudo que se vislumbra en la fachada es el de los Armenta, hubicado en la fachada sobre el año 1636, gracias a las obras realizadas por el Arcediano Damian de Armenta. Tras la muerte de este poco se sabe de sus huéspedes, tan solo que en 1838 pasaría a manos de Juan Antonio Conde, y que en 1975 pertenecía a Enrique Merino.

         Y es de esta forma como un palacio de época islámica ha pervivido hasta nuestra época, viendo pasar los siglos ante sus numerosos y distinguidos inquilinos, sabiendo mantenerse impasible tras tantas reformas. Para mi, una joya patrimonial que trae mucha historia y que pocos conocen.

            

lunes, 8 de septiembre de 2014

LA COLINA DE LOS QUEMADOS Y NUESTRO PASADO IBERO

       A Córdoba se le conoce muy bien por su pasado como capital de Al-Andalus,  y también por el romano donde fue capital de la Betica. En ambas épocas Córdoba fue cuna de la sabiduría, además de ser una ciudad en progreso y muy importante. Pero muy poco se conoce del pasado Íbero, un pasado para mí muy importante, tanto que aún se mantiene algo de él en nuestro nombre, pues el sufijo -uba (actual -oba) viene de nuestros antepasados íberos. Pues aunque muchos lo desconozcan, el toponimo de Córdoba ha sobrevivido desde entonces, 

      Por un lado tenemos la raíz Cord, que según algunos autores viene del indoeuropeo Kard- que significa: "piedra""pedregoso". También el sufijo -uba viene del Indoeuropeo y significa "agua", "río", (aunque antiguamente se pensaba que significaba ciudad). Por tanto Corduba podría significar "Río pedregoso" 

      Desde el III Milenio a.C hay un cambio de asentamiento, la población se traslada al lado izquierdo de la orilla del actual río Guadalquivir, esa emigración se verá ininterrumpida hasta el siglo II a.C, y ya por entonces el nombre Corduba empieza a resonar con fuerza. E incluso, en el siglo VIII a. C se empieza a vislumbrar un asentamiento protourbano con una marcada e importante función de control del territorio así como su explotación. La explotación de los metales de Sierra Morena así como una agricultura arraigada hicieron del lugar un enclave importante.

         Será en la conocida como Colina de los Quemados donde un grupo de Turdetanos establecerá su asentamiento. Se trata de una colina alargada, elevada sobre la llanura aluvial, siendo este el lugar elegido por los turdetanos hasta la llegada del General Claudio Marcelo allá por el siglo II a.C. 

         El trabajo de arqueólogos de gran renombre como Diego Ruíz Mata y Jose María Luzón supuso un avance importante para conocer bien este lugar. Los hallazgos de esta impresionante labor que realizaron se pueden ver en el Museo Arqueológico de Córdoba. 

      Tras la llegada de los romanos a la Península Ibérica para luchar contra los cartagineses decidieron quedarse tras ver los enriquecedores lugares que aquí se vislumbraban. Cuando llegaron a Córdoba, a sabiendas de que había un asentamiento turdetano, decidieron establecerse en otro lugar a unos metros del anterior asentamiento, haciendo que gradualmente los primeros pobladores turdetanos fueran abandonando su antiguo  asentamiento para formar parte del nuevo y grandioso romano. Terminando de esa manera los días gloriosos del asentamiento turdetano de la Colina de los Quemados.

     ¿Dónde se encuentra la Colina de los Quemados? Si hoy fueramos a ver el lugar donde se encontraba este asentamiento, deberíamos dirigirnos al cementerio de Nuestra Señora de la Salud, de allí al Parque Cruz Conde (conocido como el circuito del ColaCao), siguiendo hasta el Hospital Provincial y terminando en la zona más alta del Fontanar. Desde allí subiríamos hasta Menendez Pidal, y de allí hasta Vistaalegre. 
     



        También debemos tener en cuenta al autor Ramírez de Arellano, quien habiendo estudiado el lugar sitúa un puente de piedra en el lugar, este puente podría estar situado en el actual Jardín Botánico, que comunicaba el asentamiento turdetano con la campiña cordobesa
   
      

viernes, 25 de julio de 2014

CASA DE LAS CABEZAS

    Pocos son los cordobeses que no conocen la leyenda de los Siete Infantes de Lara, pero pertenecéis a esta minoría, o simplemente, no sois de esta tierra, no os preocupeis, aquí se adjunta para que la conozcáis: http://nosololamezquita.blogspot.com.es/2013/02/leyendas-los-siete-infantes-de-lara.html 
     
   
Mapa del lugar
Recientemente se ha inaugurado la Casa-Museo de Las Cabezas, y no quise perder la oportunidad de ir a verla. Este lugar es una espléndida muestra de lo que antaño fue una Casa-Patio de Córdoba durante la época Bajomedieval. Lo que en su día fue Alcázar de Almanzor y prisión de Gustioz (dando pie a la famosa leyenda). 

Patio-Recibidor de la Casa de las Cabezas
 

    Tras entrar por el arco principal de la entrada, y como no podía ser de otra manera, lo primero que se contempla es un magnifico Patio Recibidor, pues el Patio será el protagonista de este tipo de casas, un lugar fresco y de reunión familiar que aún conserva esta función en los calurosos días de verano. Pero la visita no comienza allí, sino que el visitante se sumergirá en el Sótano de la vivienda. 

    La estructura que sigue la Casa-Museo de Las Cabezas, así como su decoración, es una réplica muy bien conseguida, siguiendo rigurosamente y con sumo cuidado la tipología de la época. Y si ya la decoración y la estructura de la casa no fuese un fiel reflejo de una Casa-Patio Bajomedieval, las diferentes estancias están acompañadas de carteles informativos que permiten al visitante a retroceder varios siglos atrás durante el recorrido de la misma.

    Ahora la pregunta que muchos querrán hacer, ¿Vale la pena pagar 4 euros para ver esta Casa-Museo? La respuesta es contundente, Sí. Es una oportunidad única de poder visitar una casa de este tipo en la ciudad. Sobre todo, porque el proyecto es muy bonito e interesante. Es una pena que este tipo de proyectos carezcan de ayuda pública pues el rigor histórico y patrimonial que acompaña el entorno lo merece. Es una oportunidad para los amantes de las leyendas de  entrar por la puerta principal de una parte de la leyenda de esta ciudad. 
muestra de lo que podemos encontrarnos 

     
Para aquellos acostumbrados a no entrar a los monumentos que son de pago (pero se dejan los euros en entrar a los monumentos de fuera de nuestra ciudad) como para los visitantes que han tomado Córdoba como su lugar de vacaciones deciros que merece la pena, es una oportunidad única y no se arrepentirán de traspasar la frontera del tiempo y volver a la Baja Edad Media. Y también pediría a los responsables del Patrimonio cordobés que de más protagonismo a trazos del Patrimonio que no sean los que todo el mundo conoce, sino que le de más importancia a rincones poco conocidos pero igualmente bellos.

P.D. Quiero aclarar a nuestros lectores que No Sólo La Mezquita es un proyecto desinteresado que vela por el patrimonio de Córdoba y que de ninguna manera se lucra por los post que realiza 

lunes, 19 de mayo de 2014

LA LEYENDA DE LA CRUZ DE JUÁREZ

   Sobre el siglo XVI vivía en Córdoba un caballero de gran fortuna, era visto por sus conciudadanos como un hombre amable, misericordioso y honrado. Pero tras su buena fama se escondía un hombre miserable y depravado. Antón de Juárez, que era el nombre de este vil caballero, estaba casado con una dama que por motivos de su avanzada edad se encontraba enferma, y la belleza que antaño desprendía, se marchitaba a pasos agigantados. 

   Este hombre iba siempre bien acompañado, se dejaba ver diariamente con los padres de la Merced y San Pablo, pero a sus espaldas, se veía con hombres de la peor calaña, y entre ellos, un compadre suyo que vivía en la collación de Santa Marina. Con este hombre de muy baja honorabilidad vivía una mujer joven y hermosa, y de la cual Antón de Juárez estaba ciegamente enamorado. 

   Poco a poco el cariño y el amor que una vez sintió y procesó a su mujer fue convirtiéndose en odio, y el amor que abandonaba a una se lo regalaba a la otra, y de esa manera, por unas monedas de su fortuna aquella joven mujer le entregaba su amor a Antón de Juárez. 

   Un día, Antón se le ocurrió la genial idea de marchar a su casa de recreo junto a su esposa, y la infeliz esposa se perdió en sus recuerdos, incrédula de pensar en que el amor entre el matrimonio volvía a florecer. Pero estando allí, Antón de Juárez organizó una romería en la sierra con sus amigos. Tras unos días sin noticias de su esposo la vieja esposa empezó a palidecer por el dolor que le causaba la extraña ausencia de su marido durante tantos días.

   Una noche de tormentas bajaba raudo por el camino que llegaba al molino de Sansueña un jinete con su caballo. La oscuridad de la noche y el mal tiempo hicieron imposible identificar esa figura, se dirigió a la casa de recreo de Antón de Juárez, entró en la casa y los perros guardianes se le echaron encima, pero los ladridos acabaron antes de empezar, y los perros saludaron esa figura amistosamente. El individuo entró en la casa, se dirigió a la habitación donde descansaba la vieja esposa y con una daga la acuchilló de manera que con el ropaje no se viera la mortal herida y se pensase que había sucumbido a su enfermedad. La victima sólo pudo susurrar: ¡Juárez! ¡Mi esposo! ¡ Yo te perdono!.

  La figura salió centelleante retornando por el camino que había venido, con la casualidad de que un relámpago cayó en el jardín y empezó a incendiar la casa. Los criados al grito de ¡Fuego! intentaron salvar a su señora, pero la imagen que encontraron fue de la yaciente y ensangrentada mujer.

  La noticia corrió como la pólvora por la ciudad, y Antón de Juárez bajó de la sierra con una tristeza marcada en su rostro, junto a él se encontraba el primo de la esposa, quien no se creía la versión de los criados, los cuales dijeron que había muerto a causa de su enfermedad. Este primo empezó a preguntar a todos los criados, pero no halló prueba alguna que lo contradijese, y poco a poco la cuestión se abandonó.

  Dos años sólamente guardó el luto Antón de Juárez que se volvió a casar en segundas nupcias con aquella joven mujer con la que mantenía una relación extramatrimonial. Pero el destino se guarda algunas venganzas, y ahora era él el desdichado marido que estaba sometido a su esposa, sometiéndole ella las mayores bajezas que se le podían realizar.

  Diez años después de los acontecimientos ya olvidados murió un miembro de la familia, y como era normal se enterró en el panteón familiar, y fue allí donde el primo y los amigos de la primera esposa de Antón de Juárez descubrieron una hoja de daga, una hoja muy peculiar de la que tenían constancia su procedencia. Al día siguiente toda la ciudad sabía lo que había sucedido y el corregidor fue avisado, dirigiéndose hacia la casa de Antón

  Antes de que llegase el corregidor el compadre de Antón de Juárez corrió raudo para avisarle de lo acontecido, y tras dialogar ambos que lo más sensato era acogerse a su enfermedad se metió en la cama, pues ninguno de los que aquel día estuvieron de montería con él testificarían en su favor. Y así pues, el corregidor llegó con los alguaciles y se declaró culpable de asesinato al viejo caballero, pero alegando enfermedad y testificada por el médico de la familia se le condenó a no salir de la casa hasta su muerte.

  Una noche vestido de Franciscano y con la escusa de darle los últimos sacramentos entró a la habitación de Antón de Juárez el compadre de este, y tras una conversación entre ambos cargaron dos caballos con todos los cofres de las riquezas que le quedaban al viejo Antón. Una vez cargados los caballos se dispusieron a partir, y a al salida de la casa, en el camino, empezaron a discutir sobre lo que debería de acontecer. 
 - Antón, compadre, yo dejo a mi esposa e hijos por tí, dejaré incluso mi país, pero no tengo tu riqueza, ¿qué será de mi?   
 - tu vivirás de mi, hermano, mi suerte será tu suerte
 - no Antón, no me fío de ti, eres un traicionero, dame la mitad de tus riquezas ahora mismo porque no me tratarás como un criado, cuando soy yo el que te puede condenar
 - de acuerdo, te doy la mitad de mis riquezas, coge lo que quieras. Pero mientras que su compadre cogía lo que le pertenecía, Antón de Juárez se abalanzó sobre él con una daga para matarlo gritándole: ¡Muere sucio ladrón!. Pero el compadre fue más rápido y se deshizo de Antón tumbándolse contra el suelo y apuñalando al que hasta entonces fue su amigo. Cogió los dos caballos y huyó diciendo ¡preferiste matarme antes de darme la mitad de tus bienes, ahora yo me lo quedo todo!
   
   Al día siguiente la noticia de que un hombre encapuchado se encontraba muerto en la calle hizo alarmar al corregidor que tras trasladarse al lugar de los hechos levantó la capucha y descubrió el cuerpo de Antón de Juárez, y tras comprender lo que el miserable pretendía registraron su casa, no encontraron ni dos caballos ni todo su oro, además su compadre también había desaparecido. Se estableció una búsqueda de este por asesinato.
  
  A los pocos días el compadre fue visto cerca de Extremadura, pues el peso de los cofres hizo que los caballos fueran lentos, y aquellos que lo conocían lo denunciaron pues vieron sospechosos aquellos cofres que portaba. Fue detenido y devuelto a Córdoba, donde fue condenado a perder la cabeza en el mismo lugar donde cometió el crimen, y una vez justiciado los hermanos de la Caridad recogieron el cuerpo yaciente y colocaron en aquel mismo lugar, como era costumbre, una cruz para conmemorar aquel lamentable suceso. Y desde entonces se conoce a este lugar como la Cruz de Juárez.

jueves, 1 de mayo de 2014

LAS CRUCES DE MAYO

    Para bien o para mal todo cordobés tiene señalado en su calendario el mes de mayo. Unos para disfrutar de Cruces, Patios, Romerías, y la ansiada Feria; otros para alejarse del mundanal ruido que se genera con estas festividades. 
    
    En primer lugar son las conocidas como "las Cruces de mayo" y es esta festividad a la que vamos a dedicar este post. Para aquellos lectores que no son de Córdoba y que quizás no conozcan esta festividad seguro que se estarán preguntando ¿Qué son las Cruces de mayo? La festividad de las Cruces de mayo consisten en la colocación de varias cruces (repartidas por varios lugares como plazas o rincones destacados) acompañadas de una barra improvisada donde se sirve todo tipo de comida y bebida y de una música de ambiente  que suele ser sevillanas.
   
    Si usted esperaba algún culto religioso anda muy equivocado, quitando la inequívoca cruz, el único símbolo religioso que encontrará será el escudo o imagen del cristo de la Hermandad correspondiente que haya organizado la cruz. Porque esto no ha sucedido ni tan siquiera en sus inicios, cuando allá por los años 20 del siglo pasado fueron expuestas las primeras cruces en patios vecinales de la ciudad. Esta tradición se fue extendiendo poco a poco y dos décadas después, en los años 40 eran ya varias las zonas donde se implantaban las cruces, pero en lugar de estar expuestas en los patios, se hacían en los cines de verano, incluyéndose en este momento una orquesta para amenizar la festividad. Y ya sería en 1953 cuando, el por aquél, entonces Alcalde de la ciudad Antonio Cruz Conde organizó el primer concurso de la Cruces de mayo, siguiendo la tradición hasta la actualidad.

   
Festividad de los Mayos según un cuadro de Goya
Pero entonces, ¿tuvo un origen o salió de la voluntad de unos vecinos? Se entiende que las cruces no es algo que se queda sólo en Córdoba, sino que se ha extendido por varios lugares del mundo.  Cuenta la tradición que en época precristiana había una festividad conocida como la Festividad de los Mayos donde se celebraba el momento más álgido de la primavera, y por tanto se rendían cultos a la Naturaleza. Se adornaba un árbol, un tronco o un tótem con flores mientras se danzaba a su alrededor. 

   Con la llegada del cristianismo esta festividad fue adaptada a la nueva fe, se sustituyó el adorno por la cruz cristiana y para explicar la festividad se tomó la historia de Santa Elena como percusora de esta festividad. Para los que no la sepan, Constantino I en su lucha contra los bárbaros la noche antes del enfrentamiento soñó con la Cruz de Cristo, al día siguiente mandó poner esa cruz en los escudos, y según dicen, gracias a este hecho vencieron. Constantino mandó a su madre Elena a Jerusalén en busca de alguna señal de la Cruz, y esta la encontró y la llevó a Roma.

  Bien sea por el motivo que sea la festividad de las Cruces de mayo ha empezado y las calles de Córdoba están abarrotadas de personas que desean la fiesta y toman este día como la antesala de lo que le espera en este mes, teniendo como colofón la Feria de la Virgen de la Salud. (reeditaremos nuestro antiguo blog sobre la Feria). A los amantes de las flores recomiendo su visita pues quitando la jarana, son cruces muy decoradas dignas de ser vistas.
  
  Queremos terminar este post lanzando una pregunta ¿Se puede considerar esta festividad como patrimonio?

miércoles, 16 de abril de 2014

LA LEYENDA DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

Estamos inmersos en la Semana Santa y nos llega a la memoria una leyenda sobre la Virgen de las Angustias. Precisamente esta imagen que el Jueves Santo procesará por las calles cordobesas, saliendo por primera vez desde hace mucho tiempo de su templo primitivo, San Agustín. 

No obstante, es curiosa la leyenda que cuenta cómo esta imagen paró en dicha iglesia. Teodomiro Ramírez de Arellano la recoge en su obra Paseos por Córdoba, pero se puede encontrar en cualquier otra obra relacionada con las leyendas cordobesas.

Cuenta la historia que un día un borriquillo llegó a la ciudad con una pesada carga y entró en el patio del Convento de San Pablo en busca de agua y cobijo, ante el descuido del hermano portero. Éste al encontrarlo, lo sacó de vuelta a la calle, sin molestarse en darle ni tan siquiera agua ni aliviarle la carga. El borriquillo, entonces, se dirigió a la Iglesia de San Agustín. Los hermanos, al verlo decidieron darle albergue hasta que vinieran a reclamarlo. Le quitaron la pesada carga que llevaba y al abrirla, descubrieron maravillas una bella talla de la Virgen. Cuando la noticia corrió por la ciudad, los dominicos la reclamaron como suya, pues el borrico fue a su convento en primer lugar, a lo que los agustinos respondieron que puesto que ellos recogieron al borrico y los otros no, la talla era suya. Finalmente, presentado el caso ante la justicia, los agustinos pudieron quedarse con la imagen, a condición de que si por algún motivo la Virgen entraba en San Pablo, no volvería a salir de allí.
53 años después de que la imagen dejara San Agustín, en el pasado mes de marzo la Virgen retornó a casa, (y según cuenta esta leyenda) haciendo caso omiso a lo que en aquella ocasión dictaminó la Justicia. Esperemos un soleado y raso día para que tanto las Angustias como el resto de procesiones paseen por Córdoba, pues aunque se sea o no se sea religioso, no hay lugar a dudas que la Semana Santa cordobesa es un vestigio de nuestro patrimonio cultural, y que desde el punto de vista turístico atrae a cientos de personas durante estas fechas.