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martes, 23 de junio de 2015

QUIEN FUE... CIPRIANO MARTÍNEZ RÜCKER

      Ahora que llega el verano siempre apetece pasear por lugares frescos, cuya sombra nos proteja, aunque de forma somera, de los latigazos que el Sol nos aflige. Si esto nos lleva a los Jardines de la Agricultura, conocido popularmente como "los Jardines de los Patos", seguramente nos encontremos ante el busto de un personaje prácticamente desconocido. Bajo el busto, aparece un nombre Martínez Rücker, ¿Quién fue este personaje? ¿Qué hizo por la ciudad para merecer una obra dedicada a su nombre? PUES DESDE NO SÓLO LA MEZQUITA TE LO VAMOS A CONTAR.

      Cipriano Martínez Rücker nació en Córdoba en el año 1861, es considerado uno de los más


importantes compositores del romanticismo español. De joven, Martínez Rücker realizó estudios musicales en Madrid, siguiendo sus estudios en países como Francia, Italia, Alemania y Portugal. Prefirió una vida austera en Córdoba a los grandes lujos que le esperaban en Madrid, donde hubiera triunfado de sobremanera.

       En Córdoba, realizó una gran labor pedagógica en la Escuela Provincial de Música, ejerciendo labores de Director. En 1902 fundó el conservatorio cordobés, centro del que sería Catedrático de Armonía y Composición, a la vez que realizaba labores como Director. Dos años más tarde fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

       Entre sus obras destacan las obras para Piano "Bocetos Líricos" o "Melodías Orientales"; obras de orquesta "Adiós a Boabdil" o "Serenata andaluza"; y ensayos " La música de Wagner", "A través del Arte".

      Cipriano Martínez Rücker murió en el año 1924 tras años de lucha de una terrible enfermedad, siendo inaugurada un año después de su muerte una escultura en los Jardines de la Agricultura (obra la cual me refiero al principio del post). Y si algún día, paseando nuevamente por el entorno de la Mezquita, buscando el fresco que ofrece la calleja del Pañuelo os encontráis en la "renombrada" calle Martínez Rücker nº6, fijaros en el cartel que indica su lugar de nacimiento, la casa que lo vio crecer y convertirse en el gran personaje que fue (aunque hoy día, esa casa es un Restaurante de comida árabe)

      En conclusión, esta es la vida de un magnífico hombre, considerado uno de los mejores, tanto de su tiempo como en la actualidad, y por desgracia, un gran desconocido para muchos cordobeses. Esta es su historia, así la he contado. Espero que os guste y que disfrutéis. Si tenéis alguna sugerencia de algún otro personaje o rincón de la ciudad hacedlo llegar vía facebook en nuestra página.

martes, 19 de mayo de 2015

BEATRIZ ENRIQUEZ. A LA SOMBRA DEL DESCUBRIDOR

De humilde procedencia, Beatriz Enríquez de Arana sería la amante de Cristóbal Colón, una mujer de origen y vida incierta, que recorre en su persona un velo de misterio que la rodea. Nació en Córdoba en el año 1470, hija natural de Pedro Torquemada y Ana Arana, unos inmigrantes vizcaínos que llegaron a Andalucía en búsqueda de un porvenir. Su padre murió un año después de su nacimiento, y su madre posiblemente lo hiciera en el parto, por lo que quedó huérfana y al cuidado de la familia materna, bajo la tutela de su tío Rodrigo Enríquez de Arana.

Nada se sabe de su infancia, tan sólo conjeturas y los testamentos que la parentela nos han dejado, pero mientras que Beatriz Enríquez se encontraba, posiblemente, trabajando de mesonera, conoció en 1485 a un hombre, un genovés que venía siguiendo a los Reyes Católicos allí donde fueren, el futuro Almirante Cristóbal Colón. En 1487 tuvieron la consumación de sus encuentros, y el 15 de agosto de 1488 tuvieron un hijo, Hernando Colon.

Cristóbal y Beatriz vivieron muy felices juntos, siendo esta el apoyo constante del navegante en su intento de convencer a los Reyes Católicos en su aventura hacia las Indias. En 1492, tras la capitulaciones de Santa Fe, Cristóbal dejaría el cuidado de su primogénito, Diego a Beatriz, quien lo cuidaría como suyo hasta el regreso de este. A su regreso triunfante, el genovés le concedió los 10.000 maravedies que se autoconcedió por el avistamiento de tierra,

A la muerte de Cristóbal, Beatriz fue recompensada con una parte de la herencia que el almirante le otorgara pero ella rechazó tal cosa y siguió viviendo en la sombra, sin buscar fama o poder. Murió en el año 1520, sin dejar huella de quien fue, una enigmática mujer que encandiló a uno de los hombres más importantes de la Historia española y lo hizo en Córdoba ciudad que la vio nacer y morir. Como recuerdo de ella nos queda una calle que recoge su nombre, la calle Beatriz Enriquez que se encuentra en la Huerta de la Reina.


lunes, 6 de octubre de 2014

CÓRDOBA A TRAVÉS DE SUS ESTATUAS: EL DUQUE DE RIVAS

     Queremos abrir una nueva sección dentro de nuestro blog. Una mirada de Córdoba a través de sus estatuas. Para abrir esta nueva iniciativa nada más y nada menos que el Duque de Rivas. Pero ¿Quién es este personaje? ¿Y por qué se le hizo una estatua en su honor?.
     Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano fue un escritor nacido en Córdoba allá por el año 1791, fue el III Duque de Rivas ( uno de los grandes títulos de nobiliarios de España). Nació en la casa situada en la calle Ángel de Saavedra, la casa que después sería comprada por los Carbonell (hoy sala de exposiciones de Vimcorsa). 
  
     Este hombre combatió en la guerra contra los franceses en 1809, dedicándose después a la literatura. Perseguido por el regimen absolutista de Fernando VII se exilia en Gibraltar, y de allí marcha a Inglaterra, donde permanecerá hasta la muerte del rey en 1833. 

    En 1836 fue nombrado Ministro de Gobernación, aunque es acusado de retrógrado y vuelto a marchar al exilio, hasta que de nuevo puede volver a España, y en su afán político, vuelve como Senador por Córdoba y embajador de España en Nápoles  entre los años 1844 y 1850. De aquí a su muerte en 1865 sería miembro de la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Bellas Artes, y durante dos días, fue Presidente del Gobierno. 

    La estatua del Duque de Rivas se encuentra emplazada en el los Jardines de la Victoria, junto a la Pérgola y cualquier persona que lo desee podrá ir a contemplarla.