lunes, 17 de agosto de 2015

PORQUE TAMBIÉN EXISTEN MUJERES CORDOBESAS QUE HICIERON HISTORIA

¿Dónde estaban las mujeres mientras se fraguaban las civilizaciones, mientras que surgían nuevas
Maruja Cazalla
religiones y nuestra ciudad (así como el resto del globo terráqueo) iba evolucionando? Muy sencillo, haciendo la Historia, haciendo evolucionar a la humanidad, porque no nos engañemos, sin el fundamental papel de la mujer no existiríamos, no habría Historia. Ya está bien de seguir con esta idea arcaica de que la Historia es sólo de hombres, pues siempre ha habido una mujer que ha hecho Historia y que ha hecho (en el caso de Córdoba) que la ciudad sea lo que hoy día es.

Paseando por Córdoba, puedes ver diferentes esculturas, algunas religiosas y otras laicas, de personajes históricos desde Roma hasta la actualidad, pero hay que fastidiarse, sólo un par de esculturas cuya impronta está relacionada con el sexo femenino (la correspondiente a los patios y el supuesto homenaje a la mujer cordobesa) pero, ¿acaso no existen ilustres mujeres cordobesas que hicieron historia? ¿Dónde quedaron Maruja Cazalla, Josefa Segovia, o Amelia la gitana entre otras? ¿acaso no se merecen un reconocimiento mucho mayor que el mero nombre de una calle?

Desde la favorita del sultán Zahara, hasta la bella Wallada, la mujer cordobesa siempre ha estado sometida en época musulmana a mera sirviente del hombre, sin darle importancia al papel que la mujer islámica desempeñó en una sociedad totalmente machista. No hay que olvidar que Wallada fue una de las más ilustres poetas de la época, al igual que lo fue antes Aixa.

Bellísimas fueron las obras de María Feliz de Cueto y Enriquez de Arana, Juana Martín Manzano, Inmaculada Montero, o Isabel Carrasquilla, cuyas obras no difieren de grandes artistas como Julio Romero. 

Otras personalidades femeninas como
Manuela Díaz
Manuela Díaz Cabezas o Pepita Pepiño fueron guerrilleras en la lucha contra el franquismo, personalidades que lo dieron todo por un mundo más justo, pero que han pasado por la memoria colectiva cordobesa sin pena ni gloria (pero a lo que a mi respecta, hicieron una labor grandiosa por los derechos y libertades de todos).

María Álvarez Benito obtuvo la medalla de Andalucía por la lucha contra el cáncer de Mama, María Blanca de Lucia Ortíz fue pionera farmacéutica, desmostando que CUALQUIER trabajo puede ser desempañado por mujeres y hombres por igual.

Estas son un pequeñísimo ejemplo de mujeres que hicieron Historia, mujeres que de verdad se merecen todos nuestros respetos. En futuros post entraré en profundidad en muchas de ellas, para que las conozcamos mejor, y esperar desde aquí que este nuevo gobierno que ha entrado en la ciudad haga algo por ellas y les presente un tributo que se merecen.

martes, 11 de agosto de 2015

CURIOSIDADES: EL PRIMER SEMÁFORO EN CÓRDOBA

   Los primeros semáforos se usaban en las vías ferroviarias para avisar del tránsito de trenes en la vía, pero fue John Peake Knight, quien, en diciembre de 1868 tuvo la idea de instalar el primer semáforo, y como no, fue en Londres. Pero sin embargo, como ya sabéis, aquí en España todo llega años más tarde, y precisamente en Córdoba, este peculiar objeto,actualmente maldecido por muchos y odiado por otros fue instalado a finales de 1956 (treinta años después del primer semáforo español y casi un siglo desde aquel semáforo de Londres).

     Este primer semáforo fue instalado en el cruce de la avenida del Generalísimo (hoy conocida como Ronda de Tejares) y la avenida de Gran Capitán. Instalación llevada a cabo por el taller de Antonio Mármol, que se ubicaba en la calle Blanco Belmonte. Por aquel entonces, los bordillos donde se encontraban estos semáforos estaban pintados con la publicidad de CERVEZAS EL ÁGUILA. 

       En realidad, más que para regular la circulación de coches, el semáforo regulaba la circulación de peatones, ya que por aquellos tiempos era raro ver una afluencia de coches, siendo estos muy escasos en una ciudad tan chica como lo era Córdoba.

      Inmediatamente después, se instalaría un segundo semáforo, situado en la calle Morerías. 49 años después, la ciudad ha evolucionado, ha crecido y ahora los semáforos se encuentran por doquier, personas como nuestros padres o nuestros abuelos aún tendrán en su memoria el recuerdo de la llegada de estos peculiares objetos, de la instalación de paneles luminosos, de los que, hoy día, no se puede comprender la circulación sin ellos. Si echamos la vista atrás, y cogemos como referencia aquel año de 1956 podremos ver y estar orgullosos de cómo la ciudad evoluciona a pasos agigantados.

martes, 23 de junio de 2015

QUIEN FUE... CIPRIANO MARTÍNEZ RÜCKER

      Ahora que llega el verano siempre apetece pasear por lugares frescos, cuya sombra nos proteja, aunque de forma somera, de los latigazos que el Sol nos aflige. Si esto nos lleva a los Jardines de la Agricultura, conocido popularmente como "los Jardines de los Patos", seguramente nos encontremos ante el busto de un personaje prácticamente desconocido. Bajo el busto, aparece un nombre Martínez Rücker, ¿Quién fue este personaje? ¿Qué hizo por la ciudad para merecer una obra dedicada a su nombre? PUES DESDE NO SÓLO LA MEZQUITA TE LO VAMOS A CONTAR.

      Cipriano Martínez Rücker nació en Córdoba en el año 1861, es considerado uno de los más


importantes compositores del romanticismo español. De joven, Martínez Rücker realizó estudios musicales en Madrid, siguiendo sus estudios en países como Francia, Italia, Alemania y Portugal. Prefirió una vida austera en Córdoba a los grandes lujos que le esperaban en Madrid, donde hubiera triunfado de sobremanera.

       En Córdoba, realizó una gran labor pedagógica en la Escuela Provincial de Música, ejerciendo labores de Director. En 1902 fundó el conservatorio cordobés, centro del que sería Catedrático de Armonía y Composición, a la vez que realizaba labores como Director. Dos años más tarde fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

       Entre sus obras destacan las obras para Piano "Bocetos Líricos" o "Melodías Orientales"; obras de orquesta "Adiós a Boabdil" o "Serenata andaluza"; y ensayos " La música de Wagner", "A través del Arte".

      Cipriano Martínez Rücker murió en el año 1924 tras años de lucha de una terrible enfermedad, siendo inaugurada un año después de su muerte una escultura en los Jardines de la Agricultura (obra la cual me refiero al principio del post). Y si algún día, paseando nuevamente por el entorno de la Mezquita, buscando el fresco que ofrece la calleja del Pañuelo os encontráis en la "renombrada" calle Martínez Rücker nº6, fijaros en el cartel que indica su lugar de nacimiento, la casa que lo vio crecer y convertirse en el gran personaje que fue (aunque hoy día, esa casa es un Restaurante de comida árabe)

      En conclusión, esta es la vida de un magnífico hombre, considerado uno de los mejores, tanto de su tiempo como en la actualidad, y por desgracia, un gran desconocido para muchos cordobeses. Esta es su historia, así la he contado. Espero que os guste y que disfrutéis. Si tenéis alguna sugerencia de algún otro personaje o rincón de la ciudad hacedlo llegar vía facebook en nuestra página.

martes, 19 de mayo de 2015

BEATRIZ ENRIQUEZ. A LA SOMBRA DEL DESCUBRIDOR

De humilde procedencia, Beatriz Enríquez de Arana sería la amante de Cristóbal Colón, una mujer de origen y vida incierta, que recorre en su persona un velo de misterio que la rodea. Nació en Córdoba en el año 1470, hija natural de Pedro Torquemada y Ana Arana, unos inmigrantes vizcaínos que llegaron a Andalucía en búsqueda de un porvenir. Su padre murió un año después de su nacimiento, y su madre posiblemente lo hiciera en el parto, por lo que quedó huérfana y al cuidado de la familia materna, bajo la tutela de su tío Rodrigo Enríquez de Arana.

Nada se sabe de su infancia, tan sólo conjeturas y los testamentos que la parentela nos han dejado, pero mientras que Beatriz Enríquez se encontraba, posiblemente, trabajando de mesonera, conoció en 1485 a un hombre, un genovés que venía siguiendo a los Reyes Católicos allí donde fueren, el futuro Almirante Cristóbal Colón. En 1487 tuvieron la consumación de sus encuentros, y el 15 de agosto de 1488 tuvieron un hijo, Hernando Colon.

Cristóbal y Beatriz vivieron muy felices juntos, siendo esta el apoyo constante del navegante en su intento de convencer a los Reyes Católicos en su aventura hacia las Indias. En 1492, tras la capitulaciones de Santa Fe, Cristóbal dejaría el cuidado de su primogénito, Diego a Beatriz, quien lo cuidaría como suyo hasta el regreso de este. A su regreso triunfante, el genovés le concedió los 10.000 maravedies que se autoconcedió por el avistamiento de tierra,

A la muerte de Cristóbal, Beatriz fue recompensada con una parte de la herencia que el almirante le otorgara pero ella rechazó tal cosa y siguió viviendo en la sombra, sin buscar fama o poder. Murió en el año 1520, sin dejar huella de quien fue, una enigmática mujer que encandiló a uno de los hombres más importantes de la Historia española y lo hizo en Córdoba ciudad que la vio nacer y morir. Como recuerdo de ella nos queda una calle que recoge su nombre, la calle Beatriz Enriquez que se encuentra en la Huerta de la Reina.


lunes, 20 de abril de 2015

¿CUIDAMOS NUESTRO PATRIMONIO?

        El buen tiempo se va aproximando, los turistas no dejan de venir a nuestra ciudad, y día tras día me pregunto si de verdad los cordobeses sabemos lo que tenemos, si lo cuidamos y respetamos. Por suerte o por desgracia el turismo es la fuente de ingresos de la mayor parte de la población cordobesa: hoteles, restaurantes, guías, agencias de viajes, restauradores, historiadores, tiendas, espectáculos... prácticamente todo gira alrededor del turismo. Debemos de hacer que nuestra ciudad prospere, y no podemos esperar a que aquellos que nos gobiernan hagan algo por ello, porque me han demostrado que esto del patrimonio y la historia les trae sin cuidado. Pienso que somos los cordobeses de a pie los que debemos de dar el primer paso.

       Es necesario bien poco para darse cuenta de que por desgracia, una vez más los cordobeses sólo se vuelcan en la ciudad si hay algún evento importante, véase la candidatura para la Capital Europea de la Cultura en el año 2016, la Copa Davids, o el reciente Flamenking. Pero la realidad es mucho más triste, cuando se trata de cuidar lo nuestro, de proteger la Historia de nuestra ciudad, nosotros le damos la espalda a Córdoba, y así, lo siento, pero no podremos evolucionar ni como ciudad ni como ciudadanos. No hasta que nos demos cuenta de lo que tenemos. Ya basta de estar peleándonos por si la Mezquita es de la iglesia o no debe de serlo, primero debemos de cambiar otras muchas cosas, y una de ellas es el comportamiento hacia nuestro legado.

        El Casco Histórico en su conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural, Córdoba Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1994 por la UNESCO. Sólo hace falta dar una pequeña vuelta para darse cuenta de que no está ni mucho menos bien cuidado. Repito, si esperamos a que el Ayuntamiento haga algo mal vamos, debemos ser los primeros en protegerlo. Da vergüenza ajena ver esculturas con graffitis, Monumentos Históricos como el Alminar de San Juan rebozado en basura, pintadas en calles emblemáticas como la calle de la Hoguera. No nos damos cuenta pero en el año 2014 se ha invertido más de 228.000 euros en limpiar y restaurar monumentos. Imaginarse la cantidad de cosas donde se pudo haber invertido ese dinero. La triste verdad es que no respetamos nada, podemos tirar basura en medio de la naturaleza como arrojarla en un monumento, pintar una escultura como una calle histórica. 

         Pocos sois los que lo leeréis (bienvenidos sois y tendréis mi gratitud eterna) algunos supongo que no compartiréis mi desasosiego, pero espero encender una chispa que se propague tan rápido y nos ayude a reflexionar que tipo de sociedad somos que permitimos destruir un legado histórico que nos dejaron culturas como la romana, la visigoda, islámica y judía. 

lunes, 13 de abril de 2015

DESASTRES DE LA NATURALEZA. LOS TERREMOTOS

        Grandes terremotos diezmaron a las grandes civilizaciones de la Historia, no podemos ignorar que en Córdoba también sucedieron y en menor medida pero también dejaron su impronta en la ciudad. Ni mucho menos podemos comparar los terremotos que han sucedido a lo largo de la historia con los más viles y destructivos que dejaron en la nada a grandes ciudades, pero sí hay varios que marcaron el terror en los rostros de los cordobeses.
      
         Se debe de empezar haciendo referencia al primer gran terremoto que las evidencias arqueológicas han dejado huella, el terremoto acaecido en la época romana, cuando la ciudad gozaba del estatus de Colonia Patricia y estaba viviendo una de sus mejores etapas. En el siglo III (aproximadamente entre el 250 y el 275) tras el estudio del teatro romano de Córdoba se ha podido conocer que durante esta fecha cronológica la ciudad vivió el terror que produce un gran terremoto. Este terremoto dejó una impronta de 8 metros de longitud y 0,2 cm de anchura en el edificio de estudio (el teatro). Esto dejó claro que este terremoto tuvo grandes repercusiones llegando a dañar multitud de edificaciones, incluyendo el acueducto y la red hidráulica de la ciudad. Como consecuencia, el abandono sistemático de edificios como el Circo, el Teatro, el Templo de Claudio Marcelo fueron degenerando en la ciudad un abandono paulatino de la importancia que había tenido hasta entonces.

              El 9 de octubre de 1680 se produjo en Málaga uno de los peores terremotos sucedidos en el sudeste andaluz, tal fue la magnitud que las propias crónicas cordobesas lo recogieron, siendo sus consecuencias prolongadas hasta la capital (aunque aquí no recibiera daños, si es cierto que en Cabra, Lucena o Priego de Córdoba, a 75 kilómetros del epicentro si se tuvieron consecuencias estructurales en murallas y edificios).

              Considerado como el terremoto de peores consecuencias ocurrido en la Península Ibérica, e
l terremoto de Lisboa, ocurrido el 1 de noviembre de 1755 a las 10 de la mañana tuvo graves consecuencias en la ciudad cordobesa. Las crónicas recogieron este suceso debido a la gran magnitud del mismo. Si es verdad que no hubo que lamentar muertos, tan sólo una herida, una niña a la que se le cayó una imagen de Santa Inés en el convento del mismo nombre. Sin embargo, si se anotaron importantes destrucciones en los edificios, siendo los barrios de Santa Marina y San Lorenzo los que acapararon las peores consecuencias. Las torres del campanario de ambas iglesias quedaron diezmadas, siendo tal su estado que el corregidor prohibió el acceso a los carros por dichas zonas y el desalojo de las viviendas próximas. En la Mezquita, algunos muros se resquebrajaron, los cuerpos superiores quedaron en tal mal estado que tuvieron que ser derribados para no causar posibles un posible desplome. Del Convento de San Francisco, fue el altar y la capilla mayor los que sí se llegaron a desplomar, Del Convento de Santa Catalina se resquebrajaron algunos sillares de las paredes, al igual que del Convento de la Encarnación, el cuál tuvo a posteriori que reparar su fachada. 

            Registraron también las crónicas el terremoto de 1821, el cual se llegó a sentir tanto en la capital como en la provincia, pero del que no hubo que lamentar daños, ni materiales ni físicos. Otra cosa fue lo que sucedería sesenta años después, el 25 de diciembre de 1884, el conocido como Terremoto de Andalucía, el cual, con una escala de 6,3 Ritchet, devastó Granada y se dejó sentir en el resto de Andalucía. Córdoba, que donaría 55.592,89 pesetas (de aquella época) también sufrió algún daño en sus inmuebles, siendo el más destacado el desplome de la torre de San Lorenzo.

              Los terremotos de 1930 y 1951, este último con una duración de 15 segundos, abarcaron la mitad sur de España, los daños materiales fueron muy grandes, produciéndose el hundimiento de varios edificios. El caos recorrió las calles de la ciudad y el miedo se vislumbró en la mirada de cada cordobés.

                La Tierra se mueve, las placas tectonicas también, y la colisión entre ellas son las que generan estos seísmos. Por suerte el epicentro de estos seísmos no ha tenido origen alguno en la ciudad, por suerte los más devastadores de los que Córdoba ha presenciado no se cobraron ninguna vida. Estos han sido los más sentidos, pero es cierto que han existido más, tal y como sigue ocurriendo en la actualidad, esperemos no sentir ninguno tan fuerte que el miedo se apodere de nosotros.
            

jueves, 19 de marzo de 2015

CÓRDOBA, LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA CIUDAD

      Córdoba siempre ha sido una ciudad en constante expansión. Si echamos la vista atrás y se pudiera ver el trazo de aquel asentamiento Turdetano que se encontraba en la Colina de los Quemados, nos sorprendería la expansión sufrida por la ciudad, siendo esta una Córdoba totalmente irreconocible.

     De aquel poblado íbero tan sólo nos queda el recuerdo de aquellos que estudiamos con profundidad nuestras raíces. Un legado histórico que hoy día duerme bajo las pisadas de aquellos que caminan sobre el circuito del Parque Cruz Conde. Son pocos los vestigios históricos que nos quedan de aquellos tiempos, la gran mayoría de ellos tras los muros que forman el Museo Arqueológico de la ciudad. 
La Córdoba Turdetana


      La ubicación del poblado estaba próxima a uno de los vados del río, siendo esta condición indispensable para la instalación de las casas, formadas según nos ha mostrado la arqueología por muros de cantos rodados unidos a barro y con la techumbre vegetal. La dimensión del poblado sería de más de 50 hectáreas.

      Tras la derrota de los cartagineses en la batalla de Ilipa en el año 206 a.C Roma empezará a fijarse en las tierras que rodean al Valle del Guadalquivir, y en especial en Corduba, el nombre que recibía el asentamiento Turdetano afincado en estas tierras, pero no será hasta el año 169 a.C cuando el Pretor Marco Claudio Marcelo fundará, sobre un anterior asentamiento militar la ciudad, situado a escasos metros del poblado íbero.  

      Con 47,6 hectáreas, la nueva urbe romana, ubicada en la colina más alta de la actual ciudad fue considerada desde el primer momento de su existencia como la capital de la Hispania Ulterior, hecho que nos muestra la importancia que esta ciudad tuvo respecto a Roma. Esta primitiva ciudad romana, en convivencia con el poblado íbero poco a poco fue creciendo en importancia y en demografía, pues aquellos habitantes del antiguo asentamiento fueron despoblando éste, abandonándolo poco a poco e ingresando en la ciudad que fundó aquel Pretor romano hace tiempo. 

      Tras la victoria de Cayo Julio Cesar en el conflicto civil que le enfrentó a Pompeyo, el nuevo Dictador de Roma mandó arrasar la ciudad cordobesa debido a que los ciudadanos tomaron partido en favor del derrotado, las consecuencias fueron devastadoras, 20.000 cordobeses fueron asesinados y la ciudad destruida, pero esto no frenó el auge de Córdoba, que tras volver a levantarse siguió siendo de gran importancia para el Imperio Romano. La ciudad sufriría un nueva evolución, un crecimiento demográfico que concluiría con la expansión de las murallas y el ensanchamiento de la ciudad.

La Córdoba romana del siglo I

       En época musulmana, las viejas murallas de la ciudad se encontraban en un estado lamentable, siendo estas reconstruidas durante el turbulento suceso de la guerra civil que dio paso a la llegada de los reinos Taifas. Tiempo después, tras el progresivo acercamiento de los reinos cristianos, los musulmanes vieron la emergente necesidad de ampliar el recinto amurallado de la ciudad, protegiendo los arrabales anexos que por aquel entonces se encontraban extramuros. De esta manera la ciudad quedaría dividida en dos partes: el recinto primigenio, denominado como Madina; y por otro lado el nuevo recinto amurallado, conocido como Axerquía.
       Tras la conquista de la ciudad por parte de las tropas cristianas comandadas por Fernando III en el año 1236 se mantienen y restauran las murallas, siguiendo con la distribución de Madina y Axerquía, pero dividiendo la ciudad en catorce collaciones; siete en la medina y otras siete en la axerquía. Cada una de las collaciones estaría respaldada por una iglesia que sería la que le daría nombre. Con el confinamiento de la población judía en el Alcázar Viejo durante los conflictos de 1391 se tuvo la necesidad de repoblar la Judería, por lo que se creó la collación bajo la advocación de San Bartolomé, figurando como tal desde 1410.


      Durante la Edad Moderna, las murallas sufren pocos cambios, son notables las aperturas de nuevas puertas como la Puerta establecida en la Cuesta de Luján en el siglo XVI, sirviendo esta de paso entre la Villa y la Ajerquía. Esta puerta fue abierta por el corregidor Hernando Pérez de Luján, de ahí el nombre, en el año 1531. La puerta de Andújar, tras hundirse una de las torres anexas en el mismo siglo XVI fue trasladada a la calle Muñices dándole un aspecto más gótico. Y por último, la conocida como Puerta Nueva, que se realizó expresamente para recibir la llegada del rey Felipe II.

         A mediados del siglo XIX la muralla perdió su utilidad, tanto en su función militar como en su función aduanera. A partir de ese momento, tanto las murallas como las puertas fueron destruidas progresivamente. La primera puerta en caer fue la Puerta del Rincón en el año 1852 y la última la Puerta de Osario en 1904. Tan sólo nos queda el vestigio histórico de la Puerta de Almodóvar como recuerdo de tiempos pasados, donde romanos y musulmanes entraban y salían de la ciudad por ella. Respecto a las murallas, tampoco nos queda mucho recuerdo, tan solo el lienzo de muralla que recorre la calle Cairuán, la muralla de la Huerta del Alcázar y la que recorre la Ronda del Marrubial. 

Recuerdo de lo que fue la Puerta Osario