lunes, 24 de noviembre de 2014

EL CEMENTERIO PROTESTANTE DE CÓRDOBA.

         Los cordobeses de cierta edad conocerán este tema de sobremanera, pero quizás muy pocos jóvenes tienen constancia de que en Córdoba hubo un cementerio para protestantes, y que este cementerio estaba situado en la actual glorieta que está situada entre la gasolinera GALP y el Barrio del Naranjo, y de hecho, esta glorieta recibe el nombre de Duncan Shaw en honor al percusor de este cementerio protestante.

         
¿Quién es Duncan Shaw? pues Duncan Shaw fue un empresario escocés que vino a Córdoba  en 1840 en busca de las riquezas de Sierra Morena, en calidad de joven perito de minas. Fue fundador del Círculo de la Amistad, dueño de una fábrica de plomo (en la actual Chinales) y precursor de la línea de ferrocarril que se empezaría a gestionar en la ciudad, es decir, uno de los hombres más influyentes de la época.

         Esta posición social del empresario escocés lo llevaron a escribir varias cartas al Diario Córdoba pidiendo una libertad y un respeto del culto protestante, estamos en enero de 1869, pero no sería hasta unos años más tarde cuando la polémica respecto a este tema volvió a salir a la luz pública. 

          En 1871 murió un niño, Rafael Campillo, el primer miembro de la recién comunidad de protestantes cordobeses, y ante la negativa de la Iglesia cordobesa de dar sepultura al niño en el cementerio de San Rafael (donde estaba estipulado su sepelio). Este hecho marcó a Duncan Shaw construyendo un anexo de su fábrica de plomo y creando allí el primer cementerio protestante de la ciudad cordobesa con el beneplácito del gobernador civil.



             Este cementerio soportaría a duras penas los estragos de la Guerra Civil siendo destruido y abandonado en su totalidad en el año 1969, cuando el, por aquel entonces, Alcalde de Córdoba Antonio Cruz Conde trasladaría las maltrechas y expoliadas tumbas a un anexo en el Cementerio de San Rafael, donde perduran hoy día.

martes, 21 de octubre de 2014

¿QUIEN VIVÍA AQUÍ? EL PALACIO DE LOS MEDINA SIDONIA

  Hace tiempo escribí sobre las Casas Solariegas existentes en Córdoba
(http://nosololamezquita.blogspot.com.es/2013/08/las-casas-solariegas.html). Una de estas casas está situada en la calle Rey Heredia Nº13, es facil de reconocer por su fachada frontal de arcos de medio punto, y sobre la cual, se puede ver un escudo de armas, que nada tiene que ver con el de sus dueños originales.

          Una vez situados ante tan majestuoso símbolo de poder, tanto para el cordobés que desconozca la historia de la casa, como para aquel turista que pretende perderse ante las maravillas que las calles de la Judería esconde, quizás se pregunte, ¿quién vivió allí? La respuesta, aunque sencilla, esconde una gran historia. Esta casa fue en su día el Palacio de los Medina Sidonia.

         
Árbol genealógico hasta Enrique de Castilla por la rama materna
Debemos remontarnos a la época de la reconquista de Córdoba, año 1236, y hacer una breve recopilación desde entonces para que se entienda mejor la importancia de este lugar. Fernando III el Santo hace un repartimiento de la ciudad entre aquellos nobles que ayudaron a reconquistar la ciudad. El 24 de julio de 1237 lleva a Domingo Muñoz el Aladid a recibir un palacete árabe que el rey Santo bautizó como Casas Altas. Domingo, sin embargo, donaría estas casas a su hija Doña Oragilda, cuando esta se casó con Fernán Nuñez de Temez,

            A finales del siglo XIII este antiguo palacio árabe perteneció a Alfonso Fernández, (hijo de Fernán Alfonso y Urraca González, y nieto de Fernán Nuñez de Temez y Oragilda Muñoz) y a su esposa Constanza Álvarez. Tras la muerte de Alfonso Férnandez y su esposa sin descendencia, el palacio pasó de nuevo a Fernán Alfonso, quien lo donó a su hija Juana Fernández.

             Juana Fernández se casó con Gómez Férnandez, segundo Señor de Santa Eufemia teniendo de ese enlace una hija, María Gómez Carrillo, que se casó con Alfonso de Sousa, Alcalde mayor de Córdoba, heredando de esa forma el palacio conocido como Casas Altas.Y es aquí cuando el nombre de Casas Altas cambiará a Palacio del Duque, y posteriormente a Palacio del Duque de Medina Sidonia porque este Palacio mudéjar del siglo XIV, perteneció a Enrique de Castilla, Primer Duque de Medina Sidonia, Conde de Cabra entre otros títulos.

            Este Enrique de Castilla es el hijo bastardo de Enrique II de Castilla y la dama cordobesa Juana de Sousa, nacido en el año 1365, el cómo y el donde se conocieron es algo que se desconoce, pero si se sabe que Juana de Sousa fue la hija de Vasco Alfonso de Sousa, y María Gómez Carrillo. Este sería el segundo hijo de esta relación extramatrimonial.

A la izquierda está el escudo de Enrique de Castilla
         En 1380 recibiría el título de Duque de Medina Sidonia, siendo este el primero de tan noble casa, y debido a los vínculos maternales que le unían a la ciudad de Córdoba, estableció aquí su residencia. Poco se sabe de la vida de este hijo bastardo, entre lo que se conoce destaca su escudo de armas, una evolución del escudo de los Sousa, y nada tiene que ver con el blasón que se encuentra en la fachada principal del hogar. El tema de que muriera sin descendencia hacer ver la posibilidad de que los genealogístas de la época no le dieran importancia a la vida de este hijo.

         
Sin embargo, se sabe que tras su muerte sin descendencia en 1404 la herencia recayó sobre su madre Juana, y una vez muerta ella en 1442, el palacio mujéjar paso a formar parte de la rama Sousa, a favor de su sobrino Juan Alfonso de Sousa y su mujer Isabel Fernández, hasta que en 1569 la propiedad (que por aquel entonces ya estaba dividida entre la casa nº9 y la casa nº15) fue vendida a Don Diego Lopez de Haro, (Diego de Haro y Portocarrero primer Marqués del Carpio) y permaneció ligada a esta casa hasta el año 1590, cuando fue vendida Rodrigo de Armenta, dando pie a la estancia a una nueva estirpe nobiliaria cordobesa. El escudo que se vislumbra en la fachada es el de los Armenta, hubicado en la fachada sobre el año 1636, gracias a las obras realizadas por el Arcediano Damian de Armenta. Tras la muerte de este poco se sabe de sus huéspedes, tan solo que en 1838 pasaría a manos de Juan Antonio Conde, y que en 1975 pertenecía a Enrique Merino.

         Y es de esta forma como un palacio de época islámica ha pervivido hasta nuestra época, viendo pasar los siglos ante sus numerosos y distinguidos inquilinos, sabiendo mantenerse impasible tras tantas reformas. Para mi, una joya patrimonial que trae mucha historia y que pocos conocen.

            

lunes, 6 de octubre de 2014

CÓRDOBA A TRAVÉS DE SUS ESTATUAS: EL DUQUE DE RIVAS

     Queremos abrir una nueva sección dentro de nuestro blog. Una mirada de Córdoba a través de sus estatuas. Para abrir esta nueva iniciativa nada más y nada menos que el Duque de Rivas. Pero ¿Quién es este personaje? ¿Y por qué se le hizo una estatua en su honor?.
     Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano fue un escritor nacido en Córdoba allá por el año 1791, fue el III Duque de Rivas ( uno de los grandes títulos de nobiliarios de España). Nació en la casa situada en la calle Ángel de Saavedra, la casa que después sería comprada por los Carbonell (hoy sala de exposiciones de Vimcorsa). 
  
     Este hombre combatió en la guerra contra los franceses en 1809, dedicándose después a la literatura. Perseguido por el regimen absolutista de Fernando VII se exilia en Gibraltar, y de allí marcha a Inglaterra, donde permanecerá hasta la muerte del rey en 1833. 

    En 1836 fue nombrado Ministro de Gobernación, aunque es acusado de retrógrado y vuelto a marchar al exilio, hasta que de nuevo puede volver a España, y en su afán político, vuelve como Senador por Córdoba y embajador de España en Nápoles  entre los años 1844 y 1850. De aquí a su muerte en 1865 sería miembro de la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Bellas Artes, y durante dos días, fue Presidente del Gobierno. 

    La estatua del Duque de Rivas se encuentra emplazada en el los Jardines de la Victoria, junto a la Pérgola y cualquier persona que lo desee podrá ir a contemplarla.

lunes, 8 de septiembre de 2014

LA COLINA DE LOS QUEMADOS Y NUESTRO PASADO IBERO

       A Córdoba se le conoce muy bien por su pasado como capital de Al-Andalus,  y también por el romano donde fue capital de la Betica. En ambas épocas Córdoba fue cuna de la sabiduría, además de ser una ciudad en progreso y muy importante. Pero muy poco se conoce del pasado Íbero, un pasado para mí muy importante, tanto que aún se mantiene algo de él en nuestro nombre, pues el sufijo -uba (actual -oba) viene de nuestros antepasados íberos. Pues aunque muchos lo desconozcan, el toponimo de Córdoba ha sobrevivido desde entonces, 

      Por un lado tenemos la raíz Cord, que según algunos autores viene del indoeuropeo Kard- que significa: "piedra""pedregoso". También el sufijo -uba viene del Indoeuropeo y significa "agua", "río", (aunque antiguamente se pensaba que significaba ciudad). Por tanto Corduba podría significar "Río pedregoso" 

      Desde el III Milenio a.C hay un cambio de asentamiento, la población se traslada al lado izquierdo de la orilla del actual río Guadalquivir, esa emigración se verá ininterrumpida hasta el siglo II a.C, y ya por entonces el nombre Corduba empieza a resonar con fuerza. E incluso, en el siglo VIII a. C se empieza a vislumbrar un asentamiento protourbano con una marcada e importante función de control del territorio así como su explotación. La explotación de los metales de Sierra Morena así como una agricultura arraigada hicieron del lugar un enclave importante.

         Será en la conocida como Colina de los Quemados donde un grupo de Turdetanos establecerá su asentamiento. Se trata de una colina alargada, elevada sobre la llanura aluvial, siendo este el lugar elegido por los turdetanos hasta la llegada del General Claudio Marcelo allá por el siglo II a.C. 

         El trabajo de arqueólogos de gran renombre como Diego Ruíz Mata y Jose María Luzón supuso un avance importante para conocer bien este lugar. Los hallazgos de esta impresionante labor que realizaron se pueden ver en el Museo Arqueológico de Córdoba. 

      Tras la llegada de los romanos a la Península Ibérica para luchar contra los cartagineses decidieron quedarse tras ver los enriquecedores lugares que aquí se vislumbraban. Cuando llegaron a Córdoba, a sabiendas de que había un asentamiento turdetano, decidieron establecerse en otro lugar a unos metros del anterior asentamiento, haciendo que gradualmente los primeros pobladores turdetanos fueran abandonando su antiguo  asentamiento para formar parte del nuevo y grandioso romano. Terminando de esa manera los días gloriosos del asentamiento turdetano de la Colina de los Quemados.

     ¿Dónde se encuentra la Colina de los Quemados? Si hoy fueramos a ver el lugar donde se encontraba este asentamiento, deberíamos dirigirnos al cementerio de Nuestra Señora de la Salud, de allí al Parque Cruz Conde (conocido como el circuito del ColaCao), siguiendo hasta el Hospital Provincial y terminando en la zona más alta del Fontanar. Desde allí subiríamos hasta Menendez Pidal, y de allí hasta Vistaalegre. 
     



        También debemos tener en cuenta al autor Ramírez de Arellano, quien habiendo estudiado el lugar sitúa un puente de piedra en el lugar, este puente podría estar situado en el actual Jardín Botánico, que comunicaba el asentamiento turdetano con la campiña cordobesa
   
      

viernes, 25 de julio de 2014

CASA DE LAS CABEZAS

    Pocos son los cordobeses que no conocen la leyenda de los Siete Infantes de Lara, pero pertenecéis a esta minoría, o simplemente, no sois de esta tierra, no os preocupeis, aquí se adjunta para que la conozcáis: http://nosololamezquita.blogspot.com.es/2013/02/leyendas-los-siete-infantes-de-lara.html 
     
   
Mapa del lugar
Recientemente se ha inaugurado la Casa-Museo de Las Cabezas, y no quise perder la oportunidad de ir a verla. Este lugar es una espléndida muestra de lo que antaño fue una Casa-Patio de Córdoba durante la época Bajomedieval. Lo que en su día fue Alcázar de Almanzor y prisión de Gustioz (dando pie a la famosa leyenda). 

Patio-Recibidor de la Casa de las Cabezas
 

    Tras entrar por el arco principal de la entrada, y como no podía ser de otra manera, lo primero que se contempla es un magnifico Patio Recibidor, pues el Patio será el protagonista de este tipo de casas, un lugar fresco y de reunión familiar que aún conserva esta función en los calurosos días de verano. Pero la visita no comienza allí, sino que el visitante se sumergirá en el Sótano de la vivienda. 

    La estructura que sigue la Casa-Museo de Las Cabezas, así como su decoración, es una réplica muy bien conseguida, siguiendo rigurosamente y con sumo cuidado la tipología de la época. Y si ya la decoración y la estructura de la casa no fuese un fiel reflejo de una Casa-Patio Bajomedieval, las diferentes estancias están acompañadas de carteles informativos que permiten al visitante a retroceder varios siglos atrás durante el recorrido de la misma.

    Ahora la pregunta que muchos querrán hacer, ¿Vale la pena pagar 4 euros para ver esta Casa-Museo? La respuesta es contundente, Sí. Es una oportunidad única de poder visitar una casa de este tipo en la ciudad. Sobre todo, porque el proyecto es muy bonito e interesante. Es una pena que este tipo de proyectos carezcan de ayuda pública pues el rigor histórico y patrimonial que acompaña el entorno lo merece. Es una oportunidad para los amantes de las leyendas de  entrar por la puerta principal de una parte de la leyenda de esta ciudad. 
muestra de lo que podemos encontrarnos 

     
Para aquellos acostumbrados a no entrar a los monumentos que son de pago (pero se dejan los euros en entrar a los monumentos de fuera de nuestra ciudad) como para los visitantes que han tomado Córdoba como su lugar de vacaciones deciros que merece la pena, es una oportunidad única y no se arrepentirán de traspasar la frontera del tiempo y volver a la Baja Edad Media. Y también pediría a los responsables del Patrimonio cordobés que de más protagonismo a trazos del Patrimonio que no sean los que todo el mundo conoce, sino que le de más importancia a rincones poco conocidos pero igualmente bellos.

P.D. Quiero aclarar a nuestros lectores que No Sólo La Mezquita es un proyecto desinteresado que vela por el patrimonio de Córdoba y que de ninguna manera se lucra por los post que realiza 

lunes, 19 de mayo de 2014

LA LEYENDA DE LA CRUZ DE JUÁREZ

   Sobre el siglo XVI vivía en Córdoba un caballero de gran fortuna, era visto por sus conciudadanos como un hombre amable, misericordioso y honrado. Pero tras su buena fama se escondía un hombre miserable y depravado. Antón de Juárez, que era el nombre de este vil caballero, estaba casado con una dama que por motivos de su avanzada edad se encontraba enferma, y la belleza que antaño desprendía, se marchitaba a pasos agigantados. 

   Este hombre iba siempre bien acompañado, se dejaba ver diariamente con los padres de la Merced y San Pablo, pero a sus espaldas, se veía con hombres de la peor calaña, y entre ellos, un compadre suyo que vivía en la collación de Santa Marina. Con este hombre de muy baja honorabilidad vivía una mujer joven y hermosa, y de la cual Antón de Juárez estaba ciegamente enamorado. 

   Poco a poco el cariño y el amor que una vez sintió y procesó a su mujer fue convirtiéndose en odio, y el amor que abandonaba a una se lo regalaba a la otra, y de esa manera, por unas monedas de su fortuna aquella joven mujer le entregaba su amor a Antón de Juárez. 

   Un día, Antón se le ocurrió la genial idea de marchar a su casa de recreo junto a su esposa, y la infeliz esposa se perdió en sus recuerdos, incrédula de pensar en que el amor entre el matrimonio volvía a florecer. Pero estando allí, Antón de Juárez organizó una romería en la sierra con sus amigos. Tras unos días sin noticias de su esposo la vieja esposa empezó a palidecer por el dolor que le causaba la extraña ausencia de su marido durante tantos días.

   Una noche de tormentas bajaba raudo por el camino que llegaba al molino de Sansueña un jinete con su caballo. La oscuridad de la noche y el mal tiempo hicieron imposible identificar esa figura, se dirigió a la casa de recreo de Antón de Juárez, entró en la casa y los perros guardianes se le echaron encima, pero los ladridos acabaron antes de empezar, y los perros saludaron esa figura amistosamente. El individuo entró en la casa, se dirigió a la habitación donde descansaba la vieja esposa y con una daga la acuchilló de manera que con el ropaje no se viera la mortal herida y se pensase que había sucumbido a su enfermedad. La victima sólo pudo susurrar: ¡Juárez! ¡Mi esposo! ¡ Yo te perdono!.

  La figura salió centelleante retornando por el camino que había venido, con la casualidad de que un relámpago cayó en el jardín y empezó a incendiar la casa. Los criados al grito de ¡Fuego! intentaron salvar a su señora, pero la imagen que encontraron fue de la yaciente y ensangrentada mujer.

  La noticia corrió como la pólvora por la ciudad, y Antón de Juárez bajó de la sierra con una tristeza marcada en su rostro, junto a él se encontraba el primo de la esposa, quien no se creía la versión de los criados, los cuales dijeron que había muerto a causa de su enfermedad. Este primo empezó a preguntar a todos los criados, pero no halló prueba alguna que lo contradijese, y poco a poco la cuestión se abandonó.

  Dos años sólamente guardó el luto Antón de Juárez que se volvió a casar en segundas nupcias con aquella joven mujer con la que mantenía una relación extramatrimonial. Pero el destino se guarda algunas venganzas, y ahora era él el desdichado marido que estaba sometido a su esposa, sometiéndole ella las mayores bajezas que se le podían realizar.

  Diez años después de los acontecimientos ya olvidados murió un miembro de la familia, y como era normal se enterró en el panteón familiar, y fue allí donde el primo y los amigos de la primera esposa de Antón de Juárez descubrieron una hoja de daga, una hoja muy peculiar de la que tenían constancia su procedencia. Al día siguiente toda la ciudad sabía lo que había sucedido y el corregidor fue avisado, dirigiéndose hacia la casa de Antón

  Antes de que llegase el corregidor el compadre de Antón de Juárez corrió raudo para avisarle de lo acontecido, y tras dialogar ambos que lo más sensato era acogerse a su enfermedad se metió en la cama, pues ninguno de los que aquel día estuvieron de montería con él testificarían en su favor. Y así pues, el corregidor llegó con los alguaciles y se declaró culpable de asesinato al viejo caballero, pero alegando enfermedad y testificada por el médico de la familia se le condenó a no salir de la casa hasta su muerte.

  Una noche vestido de Franciscano y con la escusa de darle los últimos sacramentos entró a la habitación de Antón de Juárez el compadre de este, y tras una conversación entre ambos cargaron dos caballos con todos los cofres de las riquezas que le quedaban al viejo Antón. Una vez cargados los caballos se dispusieron a partir, y a al salida de la casa, en el camino, empezaron a discutir sobre lo que debería de acontecer. 
 - Antón, compadre, yo dejo a mi esposa e hijos por tí, dejaré incluso mi país, pero no tengo tu riqueza, ¿qué será de mi?   
 - tu vivirás de mi, hermano, mi suerte será tu suerte
 - no Antón, no me fío de ti, eres un traicionero, dame la mitad de tus riquezas ahora mismo porque no me tratarás como un criado, cuando soy yo el que te puede condenar
 - de acuerdo, te doy la mitad de mis riquezas, coge lo que quieras. Pero mientras que su compadre cogía lo que le pertenecía, Antón de Juárez se abalanzó sobre él con una daga para matarlo gritándole: ¡Muere sucio ladrón!. Pero el compadre fue más rápido y se deshizo de Antón tumbándolse contra el suelo y apuñalando al que hasta entonces fue su amigo. Cogió los dos caballos y huyó diciendo ¡preferiste matarme antes de darme la mitad de tus bienes, ahora yo me lo quedo todo!
   
   Al día siguiente la noticia de que un hombre encapuchado se encontraba muerto en la calle hizo alarmar al corregidor que tras trasladarse al lugar de los hechos levantó la capucha y descubrió el cuerpo de Antón de Juárez, y tras comprender lo que el miserable pretendía registraron su casa, no encontraron ni dos caballos ni todo su oro, además su compadre también había desaparecido. Se estableció una búsqueda de este por asesinato.
  
  A los pocos días el compadre fue visto cerca de Extremadura, pues el peso de los cofres hizo que los caballos fueran lentos, y aquellos que lo conocían lo denunciaron pues vieron sospechosos aquellos cofres que portaba. Fue detenido y devuelto a Córdoba, donde fue condenado a perder la cabeza en el mismo lugar donde cometió el crimen, y una vez justiciado los hermanos de la Caridad recogieron el cuerpo yaciente y colocaron en aquel mismo lugar, como era costumbre, una cruz para conmemorar aquel lamentable suceso. Y desde entonces se conoce a este lugar como la Cruz de Juárez.

jueves, 1 de mayo de 2014

LAS CRUCES DE MAYO

    Para bien o para mal todo cordobés tiene señalado en su calendario el mes de mayo. Unos para disfrutar de Cruces, Patios, Romerías, y la ansiada Feria; otros para alejarse del mundanal ruido que se genera con estas festividades. 
    
    En primer lugar son las conocidas como "las Cruces de mayo" y es esta festividad a la que vamos a dedicar este post. Para aquellos lectores que no son de Córdoba y que quizás no conozcan esta festividad seguro que se estarán preguntando ¿Qué son las Cruces de mayo? La festividad de las Cruces de mayo consisten en la colocación de varias cruces (repartidas por varios lugares como plazas o rincones destacados) acompañadas de una barra improvisada donde se sirve todo tipo de comida y bebida y de una música de ambiente  que suele ser sevillanas.
   
    Si usted esperaba algún culto religioso anda muy equivocado, quitando la inequívoca cruz, el único símbolo religioso que encontrará será el escudo o imagen del cristo de la Hermandad correspondiente que haya organizado la cruz. Porque esto no ha sucedido ni tan siquiera en sus inicios, cuando allá por los años 20 del siglo pasado fueron expuestas las primeras cruces en patios vecinales de la ciudad. Esta tradición se fue extendiendo poco a poco y dos décadas después, en los años 40 eran ya varias las zonas donde se implantaban las cruces, pero en lugar de estar expuestas en los patios, se hacían en los cines de verano, incluyéndose en este momento una orquesta para amenizar la festividad. Y ya sería en 1953 cuando, el por aquél, entonces Alcalde de la ciudad Antonio Cruz Conde organizó el primer concurso de la Cruces de mayo, siguiendo la tradición hasta la actualidad.

   
Festividad de los Mayos según un cuadro de Goya
Pero entonces, ¿tuvo un origen o salió de la voluntad de unos vecinos? Se entiende que las cruces no es algo que se queda sólo en Córdoba, sino que se ha extendido por varios lugares del mundo.  Cuenta la tradición que en época precristiana había una festividad conocida como la Festividad de los Mayos donde se celebraba el momento más álgido de la primavera, y por tanto se rendían cultos a la Naturaleza. Se adornaba un árbol, un tronco o un tótem con flores mientras se danzaba a su alrededor. 

   Con la llegada del cristianismo esta festividad fue adaptada a la nueva fe, se sustituyó el adorno por la cruz cristiana y para explicar la festividad se tomó la historia de Santa Elena como percusora de esta festividad. Para los que no la sepan, Constantino I en su lucha contra los bárbaros la noche antes del enfrentamiento soñó con la Cruz de Cristo, al día siguiente mandó poner esa cruz en los escudos, y según dicen, gracias a este hecho vencieron. Constantino mandó a su madre Elena a Jerusalén en busca de alguna señal de la Cruz, y esta la encontró y la llevó a Roma.

  Bien sea por el motivo que sea la festividad de las Cruces de mayo ha empezado y las calles de Córdoba están abarrotadas de personas que desean la fiesta y toman este día como la antesala de lo que le espera en este mes, teniendo como colofón la Feria de la Virgen de la Salud. (reeditaremos nuestro antiguo blog sobre la Feria). A los amantes de las flores recomiendo su visita pues quitando la jarana, son cruces muy decoradas dignas de ser vistas.
  
  Queremos terminar este post lanzando una pregunta ¿Se puede considerar esta festividad como patrimonio?